ALERTA: Fin del Estado de Alarma

El pasado 9 de mayo en España se dio el “fin del estado de alarma”, entendamos por ello que todas las medidas aplicadas (bien o mal) para mantener un orden y cierto grado de seguridad y frenar de alguna manera al COVID ha cesado. SE SUPONE, que la pandemia aun no ha acabado, se supone que aun no estamos todos vacunados y se supone también que debemos guardar cierto cuidado para no contagiarnos… ¿Cierto?…

Entonces explíquenme ¿cómo en muchos lugares la gente sale y se reúne como si fuera año nuevo, y hacen la cuenta atrás, se quitan la mascarilla y se apretuja para que el (CENSURADO) virus brinque a su gusto entre unos y otros a sus anchas?

Estos son los momentos en que mis cuarenta me pesan, en que mi sentido común me recuerda que ya la adolescencia pasó y me siento más vieja que mi abuela de 96 años, pero, ¿quién le dijo a este rebaño de irresponsables que podíamos a paso de vencedores contagiarnos y patear lo que llevamos un año tratando de contener?

¿Culpables?, yo no culparía solo al gobierno por todo lo que no hizo durante la pandemia y preparar como es debido un plan de desescalada, culpo también a los negacionistas que representan tan bien a los “Monitos de la discreción” (no oigo, no veo, no pienso) y a los típicos “boludos inmortales” a los que no les pasa nada….

¿Molesta? Si, un poquito; soy hija de una señora de 70 años, madre de un hijo de 4 años, sobrina de unos tíos de 60, prima de dos chicos con familia con más de 30 y nieta de una doña de 96 años, TODOS PREOCUPADOS POR LO MISMO…También he perdido amigos y conocidos por COVID, y no hace mucho, recién me enteré el sábado que una de mis mejores amigas de la infancia, con solo un año más que yo, murió por COVID.

Yo solo veo las imágenes de esos irresponsables pegando brincos, apretujados, sin mascarilla, sin vacuna, en País Vasco, Cataluña, Madrid y Canarias; me da una angustia y una rabia enorme, como se ve que a ellos no les importaría estar en una UCI, intubados, ahogados, con una losa en el pecho, o peor aún, tener a un ser querido así.

Tanto o más culpable son ellos que ningún gobierno, ni ningún partido, por carecer de sentido común, no digo que prolonguen los confinamientos, que nos quiten a libertad, o no nos dejen ver a los amigos, a la familia, solo digo que, ante tan hermoso regalo, tengamos la CABEZA y la SENSATEZ, aceptando que el peligro aun no ha pasado y que debemos cuidarnos y cuidar a los nuestros…

Homenaje a los valientes de la información.

Hace unos años tuve el placer de trabajar con periodistas y la interesante oportunidad de ver como era su mundo, la verdad es que el gusto por escribir siempre ha estado presente, pero, desde que trabaje con ellos (ese equipo en particular) aprecio y valoro aun más el solo hecho de escribir, aunque cometa errores de ortografía y redacción.

Vengo de un país en el que, solo ser comunicador ya es un riesgo, pues si tienes algo de ética y mística, sientes la necesidad de contar la verdad y de dar al mundo a conocer las injusticias que te rodean, sin embargo, están allí al pie del cañón, contando lo que ven, informando de lo que pasa en ese pequeño pedazo del mundo. Es por ello que me da dolor ver, cada vez con más frecuencia el coste de su valor y de sus ansias de justicia, de humanidad, y de su cruzada por decir la verdad.

No soy periodista, y en este país no se me reconoce mi profesión tampoco (Diseñador Gráfico) ni con la experiencia acumulada de 25 años de trabajo, solo soy un humilde bachiller y sin embargo agradezco estar aquí (en la tierra de mis abuelos) y no en la zona de conflicto en la que se ha convertido mi tierra amada, agradezco la paz de mis días y sufro cuando escucho que un periodista muere a causa de su valor por buscar la verdad. Los dos últimos que engrosan la larga lista de caídos, son españoles y murieron en Burkina Faso, uno de ellos (capaz y los dos) hicieron un programa muy bueno sobre una de las tantas pesadillas que vivimos los venezolanos, y por la que muchos hemos tenido que salir de allí; me dio mucho sentimiento saber de su muerte, admiro mucho su trabajo y su valor al entrar en zonas tan riesgosas.

Pido perdón si no hablo de los míos directamente, y que no coloque nombres, digamos que por respeto a todos ellos, prefiero dejarles que se la curren y busquen quienes son y den nombres si saben de ellos y de tantos otros que han caído en acción, como soldados, como héroes, como buscadores de justicia… Mis respetos a sus familias y a su recuerdo. Mis respetos a quienes usan como arma el lápiz, la cámara y el micrófono para buscar lo que no se puede lograr con balas y sangre.

Televisión vacía

Si tienes tiempo libre y no quieres ocuparlo en un buen libro o en otras actividades, ya sea por simple flojera, no que queda más remedio que caer el en televisor, es lo más cómodo, pero de unos años al presente dista mucho de ser educativo y sano entretenimiento; salvo programas muy puntuales donde si se hace un esfuerzo por entretener, informar y educar todo a la vez, lo que resalta es la gran cantidad de canales que lo único que emiten es una patética imagen de lo que somos como sociedad.

No es la primera vez que toco el tema, siempre me ha llamado la atención que los programas de mayor ranking sean aquellos que exponen una flácida imagen de lo que somos, y en vez de destacar nuestras autenticas fortalezas, le damos más valor a aquello que deberíamos considerar descartable.

Yo sigo preguntándome ¿cómo es posible que tenga fama y sea admirado alguien cuyo único atributo sea ser cabeza hueca, falso y cotilla? Para mí es un horror saber que los programas de mayor interés son aquellos donde se cuentan los trapos sucios, propios y de los demás ( la lista de incordios es infinitamente larga, no me voy a explayar en eso). Díganme los programas donde te meten en una isla o en una casa con otros diez, falsamente aislados pasando de cara al público las de Caín, para que sea un todos contra todos y luego se reclamen por ser infieles, horteras y traidores.

Ahora está de moda la gente que se junta para ver si hacen pareja, vamos, ¡¡¡que llega cada espécimen que no deja duda alguna del porque está solo en el mundo y lo juntas con otro de igual carga magnética… y Olé!!!

Lo que nos están vendiendo es a ser vacíos, superficiales, falsos y poco éticos, nos están adiestrando para ser así, porque según ellos es lo ideal, lo correcto… ¿Eso es lo que debe aprender nuestra juventud?, ¿Eso es lo que aprendieron nuestros ancianos y por eso lo disfrutan tanto? Porque la franja de hora en la que emiten estos programas es la más sensible, es la que ve el grupo más vulnerable (abuelos y niños) ¿Debemos ser tontos y sumisos? Si eso nos venden, ¿Por qué luego exigen que seamos emprendedores, dinámicos y geniales?

Hay canales que hacen un esfuerzo por aliviar esta tendencia y lanzan programas que buscan estimular algo más allá de la miseria mental, sin embargo, no es suficiente, no son mayoría… Si a todo le hacen retransmisión, por qué en esa franja de horario “muerto comercialmente” pero importante como sociedad.

Otra, y ya para cerrar mi queja, ¿cómo es posible que los canales infantiles tengan tanta publicidad? Si son canales infantiles debemos educar en valores, en información útil para el futuro, no en crear consumidores patológicos y sin control… Siete minutos de publicidad entre bloques de treinta minutos de programa, no es educación, es adiestramiento y aparte está orientado a géneros muy concretos (niños o niñas) con actitudes muy concretas: consumo y belleza para niñas, violencia y acción para niños, publicidad orientada a productos educativos, entretenimiento familiar y productos sin género (para todos) no supera el minuto en ese lote de siete y son expuestas en franjas de horario de poco ranking.

No me extraña que debas recurrir a la TV de pago o a plataformas como Netflix, si quieres entretenimiento de calidad y sin publicidad, no lo vas a encontrar en la TV abierta.

Y hablando de tocados…

No se ustedes, pero llevo tiempo ya con la sensación de estar sentada sobre una bomba de tiempo, sin traje especial, y sin artificiero cerca. Resulta muy inquietante y hasta desagradable, salir a la calle y encontrar, cada vez con más frecuencia, a personas que se les va la pinza.

No soy la única que percibe la violencia contenida en la población, hablando seriamente, me preocupa como se esta agrietando la convivencia, como esta afectando todo lo que se esta aplicando para contener la pandemia, hoy se cumple un año de confinamiento y medidas restrictivas; desde mi punto de vista, aunque uno cumpla con lo que se pide (las normas básicas de convivencia, las distancias de seguridad, la mascarilla, los aforos, el gel) hay algo que no se ha tomado en cuenta y ha causado mella en todos.

Sin ir muy lejos y sin florituras, hay quien entra en pánico por estar a tu lado, aunque guardes más distancia de la mínima. Caminas por la calle y ves a la gente triste, asustada, ansiosa, poco tolerante, e incluso xenófoba (el acento del que tiene al lado es diferente al suyo, escuchas palabras de desprecio, ni hablemos si de colores o de rasgos).

Se está perdiendo el respeto, la tolerancia y la educación. No digo que no debamos reclamar a quienes no cumplen con las normas, pero no se puede ir por la vida paranoico con una cinta métrica en una mano midiendo la distancia, con un espray de gel hidroalcohólico en la otra mano rociando a todo aquel que te cruzas por la calle.

La gente que es diferente, es solo eso, diferente, no un foco de infección y de maldad, no hace falta los amuletos para repeler malos espíritus, ni cargar el santoral a cuestas para ir al automercado o al banco.

Seamos conscientes que esto no se acaba aun; vamos a tener que convivir, al menos un año más, con lo que no nos gusta, incluso, es posible que algunas de estas cosas sean permanentes…

A los que aun mantenemos la cordura, solo me queda pedirles que tengan paciencia y resiliencia. A los que se les va la pinza o les falta una patata para el kilo, que busquen ayuda porque amargarse no sirve de nada y ponerse violento tampoco.

Y a los negacionistas… Que Dios les cuide, porque esto no es cuento y no se puede tapar el sol con un dedo.

La Puerta de Manel Loureiro

Lo que prometí en “Retomando la lectura como placer”,
lo comienzo a cumplir con este libro, toda la novela que describe bien lo que
es esta tierra y muchas de sus peculiaridades, es una manera muy curiosa de
describir lo que es GALICIA o al menos una de sus facetas.

Si vives en estas tierras y no eres gallego comenzaras a comprender muchas
cosas y le tomarás aún más gusto o susto (eso depende de ti) estar aquí, lo cierto es que no te deja indiferente y en lo personal me resulta esclarecedor.

Si nunca han visitado estas tierras, espero que el libro les hechice y les haga venir. Pertenece al género de novela
negra con una carga interesante de folklore, mitos y de acción que atrapa.
Describe muy bien el carácter de la gente de estos rincones, sobre todo en el
rural, y de cómo nos sentimos muchas veces los que vivimos aquí y no somos de
estas tierras.

Saben que me cuesta leer últimamente, pero, debo admitir que este libro en
especial me ha enganchado por completo y apenas lo comencé no he podido dejarle
hasta terminarlo, me ha llevado dos días y ha valido la pena no dormir.

La verdad es que lo recomiendo y espero les guste tanto como a mí…

Retomando la lectura como placer

Leer, es quizás uno de los placeres que más beneficios trae, con menos efectos secundarios negativos para el cuerpo humano, salvo que se tome como defecto, que sea una actividad que eduque, amplíe horizontes, informe, abra la mente y haga pensar, cosa que últimamente no parece estar de moda y es incluso considerado como algo peligroso. No es un ejercicio físico que te deje estupendo, musculoso y bello pero también tiene su encanto.

Lamentablemente me he dejado llevar por las nuevas corrientes socioculturales y llevo una temporadita (demasiado larga) en que he tenido que dejar a un lado esta afición, pero viendo los efectos que hace esto a mi cerebro y a como me limita, trato de buscarme pequeños momentos para ver si leo al menos dos o tres capítulos de alguna novela de la pequeña pila que está en la sección de pendientes (comenzó con 3 libros y ya supera la docena).

Con la pandemia supuse que tendría tiempo, pero siempre me encuentro con algo que no me lo permite, siempre había algo que hacer, las excusas de siempre la verdad: limpiar, atender al niño, estudiar, hacer recados, cansancio acumulado… Pero también no tengo ánimo, tomo un libro y no llego ni a la décima página me cuesta muchísimo concentrarme. Tiene tantas cosas maravillosas y lo que ha sido para mí un placer ahora me resulta tedioso, llevo más de dos años que no leo a gusto, si antes, al año, leía de seis a ocho libros, ahora solo consigo terminar uno o dos; realmente es preocupante, he dejado de lado muchas cosas que me estimulaban y me mantenían activa: Ya no pinto, ya no fotografío, ya casi ni escribo y ni hablemos de leer. No hay excusa, salvo que me estoy dejando llevar por la depresión, por la realidad poco grata de estar confinada a causa de la pandemia, por la ausencia de oportunidades, por el cierre y la ralentización de todo en este planeta a causa del COVID y de una mala gestión a todo nivel.

Leer abre la mente, amplia tu capacidad de conversación, el vocabulario y sin mucho dolor también te enseña a escribir mejor; es para mí una manera de evadir un poco de la rutina cansina de buscar sin encontrar, de viajar sin gastar grandes fortunas, sin pedir permiso, sin llevar salvoconductos.

Debo retomar poco a poco esto que he dejado de lado, no me puedo dejar deprimir de esta manera y por ello me he trazado el objetivo de los ocho libros al año, si alguno me llega a gustar mucho, haré alguna reseña y la publicaré, espero los anime a acompañarme en esto, porque leer es un placer que no tiene límites más allá de acercarte a una biblioteca o librería y pillar algún titulo que te llame la atención.

Dietas Milagro: Peligrosos cantos de sirena.

Dieta, esa palabra por lo general va relacionada con esquemas rígidos que te dicen qué debes comer, cuándo y cómo, todo con el fin de estar siempre estupendo y vestir en tallas idealizadas con el fin de mantener la juventud por más tiempo. A veces son tan rígidas que se convierten en sentencias de sufrimiento y restricciones, pero prometen que en poco tiempo obtendrás los resultados tan anhelados sin mayor esfuerzo.

La gran mayoría de ellas las califican de milagrosas y vienen en revistas del corazón, de belleza o del tipo de autoayuda y vida sana, todas van acompañadas con la foto de la muchachita perfecta, flaquísima, vistiendo un modelito divino y maquillaje impecable y natural. Con las revistas también están los libros de gurús e influencers que avalados con “estudios científicos” y aderezados con historias y mitos de variado origen y calibre, te invitan a seguir su plan para estar divino. Este tipo de dietas pret a porter, son muy generalizadas, dejan por fuera muchos factores que suelen ser los que realmente hacen efectivo esos planes a largo plazo y que varían según la persona.

Por ello si lo que se desea es estar sano y en un peso ideal, se recomienda ir a un especialista, médico nutricionista para crear una rutina de alimentación y actividad física que permita a mediano y largo plazo obtener los beneficios deseados de manera personalizada y sin tanto cuento, ni tantos límites, donde prevalezca la variedad y el equilibrio para no generar cansancio y antojos que rompan la rutina y renuncias.

La salud no se mide únicamente en kilos, existen factores que van más allá del peso y que resultan más importantes como los índices de masa muscular, retención de líquidos o grasa acumulada; son objetivos que no se alcanzan en una semana o en un mes.

Algo que, si debe acompañar siempre a los planes de nutrición, es la actividad física, ahora bien, esta debe ser acorde al ritmo de vida y a la resistencia, porque siempre partimos de mínimos y esto lo determina índice de masa muscular. Comenzar machacándose en un gimnasio o pretendiendo correr kilómetros si nunca lo has hecho, no tiene sentido, es mejor comenzar por metas más realistas.

Lo ideal es no caer en cantos de sirena y buscar resultados mágicos, obtener un ideal social no siempre se adapta a la naturaleza del cuerpo que habitamos y sin ayuda profesional lo que comienza en una aventura para alcanzar la belleza se convierte en una pesadilla.

Adiós 2020 Adiós…

No sé si me atreva a hacer balance de este año y contar los logros alcanzados, lo cierto es que hoy 31 de diciembre, es más lo que hay que reflexionar y ver con otros ojos, que llenar la famosa y tonta lista de objetivos y deseos con chorradas para dejar a medio hacer.

En definitiva, me dejaré de boberías y no agregaré a la lista bajar los kilitos que subo después de estas fiestas, tampoco agregaré eso de hacer más ejercicio para lograr las medidas perfectas y entrar en dos tallas menos, definitivamente queda descartado viajar y ver mundo, ya ni hablemos de cambiar coche, esta vez dedicaré esa lista a otras cosas.

Por ejemplo, a agradecer a la providencia por mi familia: pequeña, ruidosa, loca, atípica y peleona, por seguir siempre unidos, aunque nos separe la distancia y poder contar con ella tanto en las buenas como en las malas. Por los amigos, con las mismas razones, por estar allí en las buenas y en las malas, agradeciendo que me envíen largo al carajo cuando mis hormonas joden, pero que me llamen después para saber si vuelvo a estar cuerda y dispuesta a reírme con ellos así sea por videollamada.

Doy gracias por la salud y me retracto de lo dicho al considerar en un comienzo, a esta peste, como una gripe más, hoy en día queda claro que un pequeño virus puede más que un ejército, colapsa no solo personas, puede poner contra las cuerdas a un planeta entero política, social y económicamente.

Doy gracias a todos los que han arriesgado sus vidas en el cumplimiento del deber, sin importar la tarea o la profesión que han ejercido, desde los médicos, sanitarios, policías, militares, científicos, pasando por toda la cadena (que es muy larga y variopinta) hasta los más humildes como los camioneros, los taxistas, el personal de limpieza y los repartidores en bicicleta, que han seguido al pie del cañón ayudando como pueden y con lo que tienen para que esto no se fuera todo en buen castellano “a la mierda”. De mi parte queda el compromiso de seguir poniendo mi grano de arena y ser responsable para no entorpecer tan dura tarea.

Quedo decepcionada al confirmar que nunca saldremos del caos que vivimos con los políticos que tenemos, ninguno de ellos (no importa el color o la tendencia) moverá un dedo por el bien común, aquí solo les interesa ocupar una silla y forrarse, carecen de vergüenza, la nobleza y la dignidad que ostentan no es de cuerpo, ni de alma, es un papelito que tienen colgado en algún despacho y que les acredita un cargo o una rancia enredadera de jubilados y muertos que se la han currado antes que ellos. Votaré por el menos malo del lote, dando garantías que tengo una terrible alergia a los extremistas.

Me despido con dolor de aquellos que no pudieron resistir y cayeron ante este virus, sin importar edad, condición, sexo, profesión o religión, esperemos que su partida no quede en el olvido y que podamos sanar la herida por el vacío que dejan, de los abrazos perdidos y de las despedidas que quedaron pendientes. Un abrazo cálido y lleno de buena intensión a sus familias.

Enhorabuena aquellos que lograron sobrevivir, ya lo peor paso y lo que queda es salir adelante, pero prepárense, que lo que viene tiene cuesta y muy empinada; aquí sí es verdad que se deberá arrimar el hombro dejando a un lado vanidades y postureos, se necesitará mucha creatividad y mucha disciplina para salir juntos de esto. Deberemos pensar más en cercanías, en vecinos, en nuevas formas de ver las cosas, y en nuevas formas de hacer negocio, en poner orden y concierto.

Daré la bienvenida al 2021, rezando porque sea más llevadero, más fácil de transitar y que nos permita alcanzar aquellos objetivos a corto plazo que debamos trazar para tener un futuro más digno, próspero y feliz. La vacuna es solo parte de la solución, pensar que una vez puesta, todo será color de rosa seria un insulto a todo por lo que hemos pasado y un claro indicio de no haber aprendido nada.

Este es uno de los momentos en que agradezco que el pasado no regresa, porque un año como el 2020, no es cosa fácil.

Mis mejores deseos para quienes lean esto, que el 2021 les resulte con creces mejor que el año que dejamos atrás, que podamos sumar en todo lo bueno y restar en todo lo malo. SALUD, paz y prosperidad a todos.

Autor : Raquel Rodríguez F.

Mapa de maravillas

“Vienen tiempos interesantes” dicen los chinos cuando el futuro es revuelto, oscuro y tormentoso, pero, las cosas pasan por algo y hay que aprender de ello.

De china no solo viene esta pandemia que nos trae a todos de cabeza, también un llamado de atención por lo que le hacemos a nuestro entorno, y también una lección de disciplina y conciencia grupal, de esto último (disciplina y consciencia grupal) aun nos falta mucho por asimilar. Si hacemos un resumen, este virus no es el único culpable de la debacle que se nos cierne, es solo quien nos ha quitado la venda de los ojos y ha expuesto nuestras debilidades y nuestros descuidos como sociedad.

Sin entrar en detalles por los cuales puedo ser catalogada de anarquista y quemada como una bruja por hereje, desviaré mis argumentos a horizontes menos violentos y más optimistas, pues, pese a que el 2020 ha sido una mierda, aun se puede aprender mucho de él y sacarle partido a lo que te rodea, ayudando además a tus vecinos más cercanos.

Uno de los fuertes de España, donde vivo ahora, es el turismo, y el 2020 ha resultado un año demoledor para muchos, se ha reducido a mínimos insostenibles las visitas y el consumo; viajar esta complicado, el miedo y el riesgo al contagio es real. De los asiáticos debemos aprender y crearnos nuestro mapa de maravillas, aquí, en nuestras cercanías, visitar y redescubrir tu hogar.

Aunque suene a que debo cambiar de camello o dejar eso que me estoy fumando, todos, absolutamente todos vivimos en un rincón del mundo lleno de lugares desconocidos, hermosos, con magia, mucha historia y con gente que vive y quiere mostrar estas maravillas, pero que no puede hacer el suficiente ruido para ser visibles en el mapa sin ayuda.

Puedo dar un ejemplo, donde resido ahora: Galicia, es una comunidad autónoma bastante peculiar, ella esta llena de grandes tesoros y de una historia rica y variada, pero no es tan conocida, pues, aparte de su capital Santiago de Compostela es poco lo que se ha promocionado de ella con la fuerza que merece. No esta llena de grandes ciudades cosmopolitas como lo son Madrid o Barcelona, sin embargo, les cuento que esta caja de sorpresas guarda verdaderas maravillas, más allá de visitar al santo, y comer hasta caer sentados.

Galicia es un joyero con cuatro compartimientos fabulosos, cargados de una riqueza histórica que va desde los celtas, pasando por los romanos, los suevos y hasta nuestros días.

Sus capitales son tan diferentes como curiosas, cargadas de una fuerte identidad, festivales fabulosos y rincones interesantes en sus periferias que pueden visitar sin problemas con un coche.

Solo Ourense, tiene a menos de 45 minutos de la capital, no menos de cincuenta o sesenta lugares que ver, villas que conservan dignamente su pasado medieval, monasterios de los siglos XII, XIII y XIV escondidos en rincones increíbles, miradores que te quitan el aliento, viñedos emplazados en lugares que dan vértigo, una gastronomía abundante, variada y exquisita.

La lista sigue y se extiende, pero me desviaría del objetivo. Así que retomemos; pese a que soy alguien inquieta y curiosa, debo admitir que este tema de la pandemia me dejo el miedo en el cuerpo y que veo difícil que viaje más allá de Galicia al menos hasta que me logre poner la vacuna.

¿Se animan y me cuentan que tal sus tesoros cercanos?

Texto y Foto: Raquel Rodríguez Ferré

Te veo venir “Soledad”

Aunque la canción de Franco de Vita toca un tema diferente, y es una de mis favoritas, lo cierto es que la presencia de la dama que ostenta este nombre con tanta contundencia, está cada día más presente a todo nivel y no dejo de recordar el estribillo.

Esta señora es un miedo, de los grandes, de los más básicos de nuestra especie, y no hablo de perder el móvil, no llevar el atuendo perfecto, perderte la novela turca de la tarde, el programilla de chismes con aroma a fruta o el partido de la Champions… No; esta doña se las trae, ella solita ha hecho tanto o más daño que el mismísimo Covid y tiene tanta historia como nosotros en este mundo; es musa en infinidad de canciones, pinturas, esculturas, ni hablar de su protagonismo en múltiples obras literarias.

Se llama Soledad y no, no es una señora de edad avanzada, aunque hubo una época en que colocarles a las niñas nombres tan poco sutiles estuvo de moda (los hay peores, pero no vienen al caso hoy).

Si hablamos del COVID como lo que es, una enfermedad de cuidado, también deberíamos hablar de Soledad, un sentimiento y una circunstancia cada vez más fuerte, extensa y por qué no, PANDÉMICA, lo es, se le puede calificar de enfermedad y al igual que un virus, no discrimina edad, sexo, condición social o raza.

Ya llevan hablando de ella como algo preocupante desde hace años, pero siempre queda como algo lejano, algo que solo sufren los ancianos, los pueblos de la España vacía y los corazones rotos. Yo se lo que es tenerla cerca, a veces la agradeces, pero cuando se instala a vivir contigo y ser parte de tu día a día, te enfermas, la soledad viene acompañada de tristeza, y durante este año nos ha dado un duro ejemplo de su poder; a mi me hace falta mi familia, mis amigos y hasta mis vecinos. Puede que la tecnología ayude a mitigar su poder conectándonos y dándonos la posibilidad de vernos, pero el calor humano, el contacto, el compartir hace mucha falta, las conexiones, los lazos, el no tener miedo a la cercanía.

No saben cuánto ansío que llegue la vendita vacuna y poder dar fin a esta locura, para que el estribillo de la canción no sea tan agudo, que vuelva a ser simplemente nostálgico, un recuerdo, una canción…

Todos sabemos de alguien que esta solo, ¿por qué no llamarles y decirles que lo tienes presente, conversar un ratico con esa persona, hacer que no se sienta tan indefenso?, más en estos días tan sensibles, no digo visitarle o llevártelo a una feria (que no podemos) pero hay muchas maneras de hacerles sentir que no esta con esa señora tan fría, que hay esperanzas y que tiene compañía.

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