Malagradecidos…

Esta claro en este mundo que hay de todo, millones de especies entre plantas y animales, nosotros los humanos entre tramos también en esta variedad. No me dedicaré a dar una clase magistral de paleontologia, sociología o de genética, pero si hablare de la naturaleza humana y de las variedades de personajes con los que hay que tratar.

Dentro de la raza humana, más de colores, tamaños, formas y bellezas, vivimos en sociedad y dentro de ella se destacan los que saben sacar lo bueno de la vida, dar la nota y grandes lecciones de civismo, heroísmo y éxito; y también los que por otro lado, muestran lo inveciles, miserables, bajos y ruines que podemos llegar a ser. Por fortuna estos últimos no son mayoría, y aunque son ruidosos, una vez les descubres, son fáciles de neutralizar.

La noticia del día de ayer y el motivo de este artículo, salió de redes sociales y luego en televisión, una serie de denuncias por acoso.

No hay nada mas desagradable que llegar a casa, cansado, preocupado, con miedo y encontar una nota anónima pidiendote que desalojes, que no regreses más por alli mientras dure la cuarentena, porque eres persona de riesgo y puedes contagiar… A veces me pregunto ¿dónde esta la sensibilidad de quienes hacen algo así? evidentemente carecen de empatía, no se ponen en los zapatos de ese vecino médico, bombero, trabajador de cruz roja, cajero de automercado, y otros…

Cuando leí la noticia en facebook y luego la vi por televisión, la pena y la decepción se apoderó de mi; ese tipo de miserables siempre necesitan figurar, necesitan mostrar su pobreza de alma, de gentilicio, de educación, de cobardia porque además son incapaces de dejar nombre, apellido y número de apartamento, dejando su veneno sin seña alguna, como si fuera idea y sentir de todos los que allí habitan.

Por fortuna, no son mayoría, y lo mejor de todo, vivo en una comunidad donde hasta ahora no se ha manifestado ningún espécimen de esos, se que donde estoy, la conforma gente normal y dentro del grupo hay a quien le ha tocado trabajar en condiciones de riesgo y puedo garantizarles que son los primeros en respetar y cumplir con disciplina espartana las normas de seguridad e higiene, son los primeros en llevar guantes, máscara y mantener los dos metros de distancia, también son los primeros en ofrecerte ayuda y hasta salir por ti, para que no corras riesgo, garantizo que la mayoría llega cansados al extremo, están preocupados y tanto o más asustados que un vecino común.

Me pongo en el lugar de quienes han pasado por tan desagradable momento y comparto su rabia y su miedo, al igual que ellos y que el resto del mundo, queremos que está pesadilla termine y seamos libres de nuevo, así que, mi mensaje a los impresentables: Guarden su veneno y sus cartas anónimas, no son de ayuda, no están haciendo un papel moralizador, ni ayudando a salir adelante de este mal trago, y lo más importante, no sean hipócritas, si son capaces de dejar cartas sin nombre al menos tengan la decencia de no aplaudir ni de mimetizarse con los que si entendemos lo que es trabajar en sociedad y poner de nuestra parte…

La cordura en tiempos del COVID 19

Me declaro amargada, gruñona, anímica y creativamente frustrada.

Claustrofobia por naturaleza, soy de las que no estoy quieta en casa nunca, siempre me quejo de mi falta de tiempo para pintar, escribir, tejer, y estar en familia, y ahora que tengo el tiempo, porque este “bendito” virus nos tiene a todos presos en casa, estoy que me subo por las paredes, no tanto por la encerrona sino porque no he podido hacer nada.

Y no estoy vegetando en el sofá,viendo la vida pasar, no: He limpiado la casa enterita, he limpiado el sillón de la sala, he cambiado cuadros de sitio, cambié la ropa de invierno por la de entretiempo, he jugado con mi hijo, le he cortado el cabello, he limpiado el trastero, he cocinado, remendé una cantidad increíble de cosas… pero diseñar, escribir, leer, tejer o pintar… Pues no…

Me siento a escribir esos cuentos que llevo tiempo queriendo pasar de mi cabeza al papel y es que no me sale ni una letra, ni hablemos de la novela que dejé en el capítulo dos hace 6 meses o peor aún, los artículos para los blogs… grillos en mi cabeza es lo que tengo.

Me siento a pintar, con lo que me gusta a mi pintar, y tengo el pulso torpe, la mente más blanca que el lienzo y las ideas imposibles de visualizar. Ni hablemos de tejer, bordar, fotografiar, diseñar… Repentinamente me siento como Joan Manuel Serrat y esa canción que habla de amor, musas de vacaciones y techos por pintar… Ilusa yo, hice una lista de objetivos creativos a alcanzar durante esta cuarentena, objetivos que requieren tiempo y espacio vital para ser alcanzados.

Olvidé que no eran vacaciones, que no estaría sola y que los que viven conmigo necesitan también ser atendidos, más si tienen tres años y se aburren, porque no entienden que no pueden salir a jugar, ni a correr, ni a explorar, aunque el cielo este del azul más hermoso y el sol brille en todo su esplendor, con ese césped tan verde y florido…

Olvidé que para crear se necesita inspiración, y al no poder salir, no puedo buscar esa musa esquiva, que revolotea en mi ventana por escasos momentos para que la idea golpee en mi cabeza pero no lo suficiente como para desarrollarla, sino torpemente esbozarle o enunciarle en la libreta de “pendientes”…

Olvide que en tiempos así, las prioridades son otras y que para no perder la cordura y amargarse como un frasco de angostura, lo mejor es dejar fluir, dedicarte a tareas más mecánicas y concentrarte en otras prioridades más urgentes y menos líricas. La misión es salir de esto bien, sanos, cuerdos y con ganas de comerte el muno cuando te den el pistoletazo de salida de la cuarentena.

Fuerza, no queda otra, cada día que pasa es uno menos para el gran día.

Nuestra Cita de las Ocho

Como cada tarde, después de 23 días de cuarentena al llegar las Ocho de la tarde (20:00h) y no lejos de mi casa comienzan a circular el equipo conformado por bomberos, protección civil, policía y guardia civil, para dar una vuelta por la zona que les toca cubrir, tardan unos 15 o 20 minutos en pasar por mi calle y cada vez que eso pasa sus luces y sirenas se ven acompañadas por los aplausos de los vecinos quienes salimos a las ventanas y balcones.

Confieso que la primera semana me parecía algo hortera salir al balcón y aplaudir, pero me asomaba igual solo para acompañará mi hijo quien enloquece por un camión y una patrulla; ahora admito que tanta energía contagia y llevo tres semanas esperando a que lleguen las 20:15 horas sólo para saludar y aplaudir desde la ventana.

Da una alegría ver la cara de mi pequeño, asomadito a la ventana y aplaudiendo con tantas ganas cuando les ve pasar, que te derrite el alma; y da dolor cuando por algún motivo no llegamos a tiempo a la ventana o nuestros héroes cambian la ruta y pasan antes o no tocan la calle.

El fin de semana pasado fue justamente un momento malo, los dos días no pasaron a las 20:15 h. y mi bebé se quedo con las ganas de verles, se puso tan triste que me arrugó el alma, la última vez, no se por qué, me pregunté, ¿y cuando esto termine?…

La respuesta no es diferente a lo que se espera de la gente, dejaremos al olvido los días de encierro, las iniciativas en los balcones y nos enfocamos en recuperarnos del desastre económico consecuencia de paralizar el país por tanto tiempo , nos concentraremos en buscar trabajo, en recuperarlo si caímos en un ERTE, o trataremos de reflotar los negocios y nuestros héroes regresarán a sus rutinas, dejarán de pasar por la calle tocando sirenas a modo de saludo. Serán muchos los días en las que tendré que explicarle a mi hijo que ya no será necesario aplaudir y ver su carita triste.

La verdad es que extrañaremos nuestra cita de las ocho para saludar a quienes nos han cuidado durante estos días tan duros, no se extrañen si ven a un enanito aplaudiendo si les ve pasar y a su mamá viéndole con orgullo… Gracias por cuidarnos.

Autor: Raquel Rodríguez Ferré

Cuarentena por Corona Virus

No hay mucho que agregar, más allá a lo que nos han dado como información, aquí en España y a título muy personal está mal llevado el tema, comenzamos tarde la cuarentena, si bien algo bueno que podemos destacar son las ganas de colaborar y de hacer las cosas bien por parte de la ciudadanía que se está tomando a rajatabla el encierro. Solo queda dar ánimos a quienes están con nosotros en esta situación, mis aplausos y agradecimiento más sincero y sentido a los policías, guardias civiles, bomberos, médicos, personal sanitario, personal de automercados, panaderías y de farmacia y también al personal de limpieza, logística y transporte que se ha quedado al pie del cañón y lo está dando todo por sacarnos adelante sanos y salvos, abastecidos y seguros. Gracias a los vecinos que ayudan a los padres que no pueden dejar de trabajar y no tienen a ningún familiar cerca para cuidar de sus hijos, gracias a quienes con humor se dedican a enviarnos sus ideas, música, juegos y actividades para mantener entretenido a sus vecinos y que no caigan en la desesperación por clausura. Gracias a los que te saludan desde el balcón de sus casas mientras paseas al perro para que no te sientas en una película apocalíptica como el último de tu barrio… Gracias por permanecer en casa y ponernos de acuerdo, son 15 días por ahora, pero si la cifra no para de subir o no se detiene es probable que prolonguen esto y allí necesitaremos aun más de nuestra cordura y buen humor. Es una lástima que esto que están los políticos asumiendo ahora, no lo hicieran hace dos semanas, o un mes atrás, pero como siempre en este mundo hasta que no les toca a uno de ellos nadie hace nada. También es una pena que hasta en momentos tan delicados como estos, busquen más sus intereses políticos y de poder, que el verdadero objetivo, llevar las riendas de un país, el beneficio común y la seguridad de todos. Porque puede que ellos crean que el discurso cala entre la gente, pero no…lo que se ve da más vergüenza que el vídeo viral del automercado por el último paquete de papel sanitario en Australia. Si en la lista de agradecimientos dejo a alguien por fuera, disculpen y gracias también, por su esfuerzo, por sus ganas de hacer las cosas bien y por no reprocharme mi falta de tacto que no es intencional.

Publicado en Diario de Teselas

Histeria por el Papel de Baño

Yo aun no comprendo como es posible que si la alerta sanitaria sea por un virus que ataque el sistema respiratorio la gente entre en pánico y arrase con el papel de baño en los automercados, a ver señores, es RESPIRATORIO, no diarreicas, no gástrico.

Soy venezolana y recuerdo bien las colas por la falta de artículos de primera necesidad, entre ellos el famoso papel de baño, pero en esa ocasión si había una razón, las fábricas de papel de baño y demás insumos (azúcar, harina, leche, etc) cerraban o eran expropiadas, cada vez que pasaba sabíamos que no veríamos el artículo por meses, si había un desabastecimiento real, aparte que los precios de un día al siguiente eran incrementados de manera escandalosa, la reposición de esos insumos no era constante ni estaba garantizado, había que tener un espacio en casa para esos extras de consumo. Lo que se vive ahora no tiene sentido, hay garantías de suministros, la emergencia no es por guerra o bloqueo, cierre de fábricas o de mercados, dictaduras o similares, aparte se calcula una línea de tiempo clara para salir de la alerta, y es pequeña, no hablamos de meses o años.

Son 15 días de cuarentena, tal vez 30, en este sentido las compras nerviosas lo que hacen es crear una falsa alarma, agudizar el caos y enturbiar los esfuerzos por salir de esto con civilización. No es una guerra civil, no es un cierre de mercado, no es una virosis gástrica mortal. Las compras nerviosas solo traen más alarma, más incertidumbre y un acaparamiento de suministros irresponsable. Yo les invito a guardar la calma, mantener la dignidad, usar el sentido común y compra sólo lo que realmente vayan a necesitar en estos días,  no es difícil si hacen un plan de consumo, un menú semanal…no les digo lo que se van a ahorrar, porque las compras nerviosas son gastos extras no contemplados, y siempre hay algo que se olvida y se queda allí en la alacena por años y años… y se daña o se pierde… Cabeza fría y templanza… pensemos también en los demás…

Con Vargas en el Corazón y en la Memoria

Este 15 de diciembre pasado fué una fecha que para mi no pasó desapercibida.

Ya han pasado 20 años desde aquel 15 de diciembre de 1999, en la que perdimos miles de almas bajo el barro y las piedras. En ese entonces yo era una ilusa, alguien bastante ingenuo, con romance en la cabeza, y cero capacidad crítica… A partir de ese 15 de diciembre el mundo cambió para mi. Los días que vinieron después fueron un despertar a una realidad que no me gusta; una realidad social, económica y política que dista mucho del ideal de cualquiera con sentido común.

Fueron días duros, incluso para quienes, gracias al cielo, no nos tocó vivir lo más feo. Para mi después, eso de bajar a la playa ya no fue lo mismo, dejando a un lado lo terrible, destaco lo bueno que se aprende de situaciones así:

  • El respeto y la admiración por los bomberos, medicos, personal sanitario y de rescate.
  • Saber que con voluntad y ganas de ayudar puedes marcar la diferencia.
  • Que los héroes son quienes menos te imaginas, y que, los mejores son aquellos que no se dejan retratar.
  • Que los títulos y cargos de poco valen si lo que necesitan es una mano para mover escombros y salvar vidas.
  • Que en momentos así la creatividad fluye y que el “no puedo” es solo un límite que te diste por miedo.
  • Que si lo que quieres es retratarse pero sin ensuciarse, para que vean lo preocupado que estas, mejor ni aparezcas…

Yo perdí amigos y conocidos en Vargas, no se me olvida el listado de desaparecidos de la universidad y el de mi trabajo; recuerdo claramente el alivio de ver a quienes aparecían vivos, el pesar de saber a quienes no.

Aún recuerdo los arañazos en la montaña donde la tierra cedió, o la llanura de barro y rocas gigantes donde una vez hubo una urbanización… Ni hablemos lo que la tierra le ganó al mar, cambiando la línea de costa…

Donde vivo ahora es difícil que pase algo así, sin embargo, que llueva tanto y por tanto tiempo aun me asusta…

A Vargas la llevo en la memoria, esos días me enseñaron que, era solo el comienzo de lo malo que estaba por venir después, me hizo madurar y tomarme en serio las cosas, afianzó mis valores, me mostró, lo que es importante y lo que no lo es… Aprendí a ser mejor persona.

Maltratado y estafado por un servicio?, ellos te pueden ayudar

A todos nos ha pasado, lugareños y extranjeros por igual, nos han intentado estafar o nos han estafado, nos han vendido gato por liebre y cuando reclamas, te ignoran, te amenazan o te timan aun más. No es algo exclusivo de un país, tampoco son casos aislados y no reclamar tus derechos a una atención digna, a un servicio honesto es algo que no debemos hacer. Es posible que se encuentren en situaciones donde no vean salida, pero aquí les doy una alternativa de ayuda que funciona si gestionan bien el reclamo.

Les enumero casos muy comunes donde muchos pasamos mal rato, no entraré en detalles ni en historias, no sea que me demanden por difamación, aunque lo cierto es que son muchos los abusadores a los que deberían cerrarle el chiringuito por dárselas de vivos.

  • Contratos por servicios de comunicación, Internet y TV en las que te ofrecen maravillas a un precio muy atractivo, lo que no te dicen es que luego de un tiempo, el precio te lo suben sin avisar, te incluyen servicios extra que no pediste, te obligan a tener permanencia, no hay manera de tramitar nada si no es por teléfono ya que sus oficinas físicas son solo para ventas y no para gestionar reclamos y bajas…
  • Alquilas un piso, das una cantidad de dinero a modo de fondo de reservas y te juran que te regresarán al irte…pasa el tiempo y quieres mudarte y entonces algo pasa y tu fondo de reserva no te lo quieren regresar por desperfectos en el lugar, desperfectos que ya estaban allí desde siempre.
  • Problemas con aerolíneas u otro tipo de servicios de transporte.
  • Compras o servicios que te atribuyen y cobran sin haberlos solicitado.
  • Deudas de terceros que te adjudican por malas gestiones de dueños anteriores…

Son los casos mas comunes, la lista puede ser eterna, así que, busquemos soluciones.

Si les acosan y no saben como gestionar para acabar con el mal rato, más teniendo la razón, les recomiendo:

  • Busquen todos los documentos y contratos que tengan a mano del servicio.
  • Si han caído en el infierno de los servicios telefónicos de atención al cliente, soliciten siempre el número de evento (todos los servicios, reclamos, bajas, cambios y cancelaciones deben registrarse y generan un código) ese código es una prueba de gestión y un aliado a la hora de reclamar, no te pueden negar esa información.
  • Si reciben correos o mensajes de texto, WhatsApp o SMS no los borren, es mejor conservarlos.
  • Escriban una carta explicando detalladamente el caso de reclamo.
  • Con todo el material y tu DNI o NIE vayan a la Oficina de Protección al Consumidor, es un servicio que esta presente en toda España y el resto de la Comunidad Europea.

Esta oficina puede que cambie de nombre entre comunidades y países pero el servicio es el mismo y además suele ser gratuito, es importante que vayan con la mayor cantidad de información y documentación posible, y una lista de dudas a aclarar.

Dependiendo del caso, ellos te gestionan el reclamo desde la misma oficina, con resultados a corto plazo y de manera satisfactoria. Si el caso es complicado y necesitan abogado, ellos les asesoran para que no mueran en el intento.

Son pocos los casos que no tienen solución si llevan pruebas, y como comenté son personas serias, dispuestas a ayudar. Es un servicio del estado para evitar abusos por parte de empresas y particulares.

No todo el mundo te dice que existe este servicio, y como recién llegados solemos ser más vulnerables al abuso, solo deben buscar en Google la oficina más cercana, sus horarios de atención, leer la información básica.

Anímense y no se queden sin reclamar.

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

La importancia de ser Extranjero

Mostrar otra forma de ver la vida y la realidad siempre enriquece las vidas de quienes están dispuestos a ver más allá de las rutinas y de las convenciones diarias. Esa es la ventaja de ser Extranjero, que damos frescor a las rutinas, y a las tradiciones, no digo que hay que cambiar todo a nuestros deseos y hacer que todo el mundo se ajuste a nosotros, no es así de fácil, ni tampoco sería justo, esto es realmente un aprendizaje de ambos lados, nosotros debemos como extranjeros adaptarnos a sus costumbres, tradiciones y modo de vida, aprender a sobrevivir con formulas diferentes a las nuestras, pero también podemos y debemos aportar soluciones a problemas que tal vez ellos no vean, o no sepan soluciones con un enfoque distinto, otro tipo de soluciones, ser extranjeros nos aporta creatividad, innovación, y en nosotros esta aportar ideas y esperar que ellos vean el potencial.

Lo que digo no es fácil, existe algo que se llama resistencia al cambio, y que se vive en ambos lados de la historia, pero es, si te lo tomas con filosofía, un reto interesante que, aunque no lo creas, lo vas a agradecer.

Olvida a los demás, porque, dependiendo donde caigas es probable que ni ellos sean capaces de apreciar quienes son, ni lo que son, ni de lo que son capaces si se organizan.

Se que suena a guía espiritual, y a coaching (que ahora está muy de moda ser uno de esos), pero si hay algo cierto es: que el mejor o el peor para saber cuanto vales y lo que eres capaz de hacer, eres tu, estas en medio de una situación compleja, y debes sacarle partido.

Anímate y continúa, en muchos casos, no hay más camino que este…

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

Es tiempo de sanar, date una oportunidad

Recuerdo bien el día en el que llegue de Venezuela, estaba agotada, agobiada y emocionalmente hastiada, muy acelerada. Hubo que hacer un ejercicio de resistencia porque el taxista nos mantuvo sujetos a interrogatorio todo el trayecto desde el aeropuerto al hotel, tratando de entender como era posible que nosotros no hubiésemos hecho algo para evitar llegar al caos del que veníamos.

Recuerdo que trataba de buscar empresas redes sociales todas las noticias que podía de Venezuela, me amargaba enormemente por lo que se publicaba, si me enteraba de algún amigo que estuviese cerca, le visitaba y hablábamos de lo mal que estaba eso allí; durante un par de meses fue así, hasta que visite a una amiga en Coruña. Ella había migrado durante los años 90’s y cuando nos reunimos, la verdad es que fue muy grato verle de nuevo y recordar viejos días, volver a la adolescencia cuando éramos felices sin saberlo. No fueron años fáciles, ya habíamos vivido un par de sacudones sociales, había muerto mucha gente, luego pasó lo de Vargas y ambas hablábamos de lo que nos hizo venir a España…

Las razones de ella, no son menos que las mías, la verdad es que la pasó muy mal durante los últimos años de bachillerato, entre el Caracazo, el bulling del que fue víctima, y otros factores más, sus razones para que sus padres decidieran irse eran de peso. Yo escuchando su historia, me di cuenta de cuanto le afecto esos momentos a ella, yo la recordaba más alegre, más segura, diferente a lo que me contó, había vivido, me hablo de los años que le costó sanar esos golpes. Yo le conté lo que me pasó a mi:
• El secuestro para robarme el coche.
• Los dos asaltos para robarme el móvil.
• Las manifestaciones y barricadas cerrando calles.
• El tráfico infernal para desplazarte por la ciudad y el miedo a los motorizados.
• Dejar de hacer deporte en la Cota Mil y en el Parque del Este por los incidentes con el hampa.
• Las colas en los supermercados por azúcar, harina, leche, papel de baño.
• La inseguridad, y el dejar de ir al cine o al teatro.
• Las colas en la farmacia por un Ibuprofeno, ya ni hablemos un antibiótico.
• Lo que perdimos socialmente y como país, sentirme extranjera en mi propia ciudad, que te etiqueten por ser de un partido u otro… y la lista la pueden complementar con lo que ustedes han vivido.

No llevaba ni una hora contándole lo que tenia en el cuerpo cuando me pregunto si era de las que leía noticias, veía el Facebook, Twitter, y cuanta cosa existía en redes, al contestar que si, hizo la siguiente pregunta: ¿Tienes ataques de pánico, sientes que no puedes salir sola, te da miedo salir de noche, y te da pavor las motos? ¿Te amargar cuando te hablan de los chavistas, y no comprendes porque te preguntan quién fué el culpable de que estemos como estamos? Y la más jodida de todas las preguntas ¿Te ponen cara de no creerte, cuando le cuentas cómo es de fea la cosa allí por la inseguridad?…

Si, le contesté… Ella se sonrió, y me contestó, ¿No es hora de que te des un chance para sanar, saliste de allí porque no podías más, pero solo de cuerpo, lo demás aun esta allí…

A ver, su comentario me sentó de la patada, seré honesta, pero después de cambiar el tema por algo más neutro, me despedí de mi amiga y me regrese al tren de vuelta a casa.

Durante el viaje le di vueltas a lo hablado, y saben? tenia razón; habían pasado 4 meses, ya podía dormir 8 horas seguidas, podía caminar por la calle y me sentía segura, podía viajar sola en tren y estaba cómoda, podía enfermarme que el médico me daba receta y en la farmacia había lo que necesitaba, ni hablemos con ir al supermercado (era una experiencia religiosa) con todos los anaqueles llenos…

Era momento de sanar y de darme una oportunidad, no sólo por mí, si quería ayudar a los familiares que estaban en Venezuela, debía darme una oportunidad, bajar el ritmo, y migrar, del todo… ¿Qué hice?

Regular la información, busque solo un canal de noticias confiable y con redacción nacional (Cesar Miguel Rondón y Rafael Osio Capriles); solo veo las noticias de RTVE y me di de baja en Twitter. Si me preguntan sobre la situación Venezuela, mi respuesta es muy neutra y corto la conversación cambiando por un tema más agradable.

Lamentablemente he bloqueado a todos los troles de mis redes sociales, no sin antes avisarles. Me obligué a salir y conocer mi entorno, buscar noticias de mi entorno y empaparme de lo que me rodeaba, las noticias fuera de los canales regulares, solo si son familia, no cerré mis puertas a la verdad, solo me di el espacio para ver, analizar y PENSAR, sin pasiones, sin rencores, con lógica.

Funciona, te abres a una nueva realidad, te haces más objetivo, eso te da fuerza y sosiego para ayudar más a quien necesita una comenzar de cero. Hagan el ejercicio, suelten un poco , no conviertan su vivencia en un repelente de oportunidades, por el contrario, sean un peñón de apoyo que bastante falta hace tener gente así.

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

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