EL TEATRO DEJÓ SU HUELLA EN ESTO TAMBIÉN ES VENEZUELA

ETV03

El sábado pasado (23/03/2013) en las instalaciones de una entidad financiera se realizó por tercera vez el conversatorio dirigido por Rafael Osío Cabrices llamado Esto También es Venezuela, en esta ocasión el tema tratado es el teatro venezolano y su trayectoria en estos últimos 25 años.

La idea de estos conversatorios es mostrar una cara más optimista de un país que a grandes rasgos se está cayendo a pedazos y está dividido de manera alarmante, y si bien, como siempre resulto ser un momento muy ameno, ilustrativo y enriquecedor, nos dejó también un dejo amargo y una reflexión acerca de la cultura en este país y las malas prácticas gubernamentales enfocadas a la educación de un país.

Los ponentes (me disculpan si no los nombro a todos) fueron, Javier Vidal, Héctor Manrique y Moisés Guevara, llevaron una imagen del teatro no muy optimista puesto que en su reflexión colocaron en el tapete lo que fue el teatro en los años 70´s a los 90´s quizás sus mejores años bajo un subsidio del estado, donde se permitía llevar a las tablas grandes producciones y obras de gran complejidad con una puesta en escena de 15 o más actores, con un escenario más rico en elementos de utilería, donde era posible enriquecer la obra con música en vivo, unos teatros grandes con mucha capacidad para albergar espectadores (más de 200) por función, y como a finales de los 90´s ese subsidio fue mermando, para cerrarse finalmente con la entrada de este último periodo de 14 años, forzándoles la salida de estos grandes espacios, cerrando grupos actorales de trayectoria todo porque no comparten (la mayoría) las ideologías que se manejan ahora en este país.

Según entendí este periodo que va desde 1994 hasta nuestros días y no hay que hacer mucha memoria con esto se cerraron los espacios del Teresa Carreño, la Sala Ana Julia Rojas, el teatro del Paraíso, las salas que albergaban a los grupos Studio80, Rajatabla, a este grupo de talentos, sin embargo, pese a todo este mal trago, no se dejaron morir y buscaron otras salidas, ayuda de la empresa privada, patrocinios, espacios nuevos donde ejercer su oficio y que si bien no son tradicionales, si cumplen con las necesidades de los espectadores de disfrutar y esparcir, de evadir, porque tanta realidad junta a veces puede ser demasiada y por ello existen ellos, para hacer más llevadera esta realidad.

A mí me costó entender un poco estas afirmaciones, puesto que creía que estábamos viviendo un boom del teatro, pero si lo pienso un poco más, es cierto lo que dicen, ya no es lo mismo, y si bien aun hacen un trabajo de calidad, aun se lucen en su oficio, ya no es tan fastuoso y complejo, han debido dejar a un lado el arte y enfocarse más en lo que desea el espectador. esto último es algo a lo que le hicieron hincapié, antes hacían teatro por amor al teatro y nada más, no tenían que preocuparse mucho por las retribuciones puesto que estaban subsidiados, ahora deben pensar un poco más en los beneficios del oficio y en la supervivencia de la cultura, por ello deben pensar en lo que le gusta a la media de la población y adaptarse a esos gustos.

Esto último duele un poco puesto que la media de este país no es muy alta, esto no es España, Argentina o Nueva York, si bien somos un país con una cultura importante tenemos una población que no es mayoritariamente culta, tenemos una población a la que no le enseñamos el amor por la cultura y menos por nuestras raíces, ya no hay muchos colegios visitando museos o teatros como parte de su planificación académica, no es común verlos.

Una de las grandes pérdidas que sufrimos a nivel de teatro fue justamente el Festival Internacional de Teatro, pasaron años antes que retomáramos este evento, y no tiene el mismo despliegue ni esplendor que tenía antes, sin embargo es algo digno de destacarse, puesto que este año las obras presentadas son de las mejores tanto en las puestas nacionales como las de los visitantes. Tanto en este festival como en los demás que están por venir, también en el día a día, seguirán presentando obras de calidad, con la esperanza de recuperar espacios o encontrar otros nuevos (porque se han abierto muchos pero aun falta más)

El mensaje final es que no se pierde la esperanza de seguir haciendo buen teatro, de recuperar estos espacios perdidos y de retomar ese norte de educar a la media para que disfrute de la cultura. Se apuntará a que la cartelera de teatros crezca en obras y en lugares donde presentarlas, se espera seguir con el proceso creativo, haciendo el camino junto a los nuevos talentos invitándoles a todos a pasar un rato diferente donde reír, llorar y reflexionar.

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