La importancia de ser Extranjero

Mostrar otra forma de ver la vida y la realidad siempre enriquece las vidas de quienes están dispuestos a ver más allá de las rutinas y de las convenciones diarias. Esa es la ventaja de ser Extranjero, que damos frescor a las rutinas, y a las tradiciones, no digo que hay que cambiar todo a nuestros deseos y hacer que todo el mundo se ajuste a nosotros, no es así de fácil, ni tampoco sería justo, esto es realmente un aprendizaje de ambos lados, nosotros debemos como extranjeros adaptarnos a sus costumbres, tradiciones y modo de vida, aprender a sobrevivir con formulas diferentes a las nuestras, pero también podemos y debemos aportar soluciones a problemas que tal vez ellos no vean, o no sepan soluciones con un enfoque distinto, otro tipo de soluciones, ser extranjeros nos aporta creatividad, innovación, y en nosotros esta aportar ideas y esperar que ellos vean el potencial.

Lo que digo no es fácil, existe algo que se llama resistencia al cambio, y que se vive en ambos lados de la historia, pero es, si te lo tomas con filosofía, un reto interesante que, aunque no lo creas, lo vas a agradecer.

Olvida a los demás, porque, dependiendo donde caigas es probable que ni ellos sean capaces de apreciar quienes son, ni lo que son, ni de lo que son capaces si se organizan.

Se que suena a guía espiritual, y a coaching (que ahora está muy de moda ser uno de esos), pero si hay algo cierto es: que el mejor o el peor para saber cuanto vales y lo que eres capaz de hacer, eres tu, estas en medio de una situación compleja, y debes sacarle partido.

Anímate y continúa, en muchos casos, no hay más camino que este…

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

Es tiempo de sanar, date una oportunidad

Recuerdo bien el día en el que llegue de Venezuela, estaba agotada, agobiada y emocionalmente hastiada, muy acelerada. Hubo que hacer un ejercicio de resistencia porque el taxista nos mantuvo sujetos a interrogatorio todo el trayecto desde el aeropuerto al hotel, tratando de entender como era posible que nosotros no hubiésemos hecho algo para evitar llegar al caos del que veníamos.

Recuerdo que trataba de buscar empresas redes sociales todas las noticias que podía de Venezuela, me amargaba enormemente por lo que se publicaba, si me enteraba de algún amigo que estuviese cerca, le visitaba y hablábamos de lo mal que estaba eso allí; durante un par de meses fue así, hasta que visite a una amiga en Coruña. Ella había migrado durante los años 90’s y cuando nos reunimos, la verdad es que fue muy grato verle de nuevo y recordar viejos días, volver a la adolescencia cuando éramos felices sin saberlo. No fueron años fáciles, ya habíamos vivido un par de sacudones sociales, había muerto mucha gente, luego pasó lo de Vargas y ambas hablábamos de lo que nos hizo venir a España…

Las razones de ella, no son menos que las mías, la verdad es que la pasó muy mal durante los últimos años de bachillerato, entre el Caracazo, el bulling del que fue víctima, y otros factores más, sus razones para que sus padres decidieran irse eran de peso. Yo escuchando su historia, me di cuenta de cuanto le afecto esos momentos a ella, yo la recordaba más alegre, más segura, diferente a lo que me contó, había vivido, me hablo de los años que le costó sanar esos golpes. Yo le conté lo que me pasó a mi:
• El secuestro para robarme el coche.
• Los dos asaltos para robarme el móvil.
• Las manifestaciones y barricadas cerrando calles.
• El tráfico infernal para desplazarte por la ciudad y el miedo a los motorizados.
• Dejar de hacer deporte en la Cota Mil y en el Parque del Este por los incidentes con el hampa.
• Las colas en los supermercados por azúcar, harina, leche, papel de baño.
• La inseguridad, y el dejar de ir al cine o al teatro.
• Las colas en la farmacia por un Ibuprofeno, ya ni hablemos un antibiótico.
• Lo que perdimos socialmente y como país, sentirme extranjera en mi propia ciudad, que te etiqueten por ser de un partido u otro… y la lista la pueden complementar con lo que ustedes han vivido.

No llevaba ni una hora contándole lo que tenia en el cuerpo cuando me pregunto si era de las que leía noticias, veía el Facebook, Twitter, y cuanta cosa existía en redes, al contestar que si, hizo la siguiente pregunta: ¿Tienes ataques de pánico, sientes que no puedes salir sola, te da miedo salir de noche, y te da pavor las motos? ¿Te amargar cuando te hablan de los chavistas, y no comprendes porque te preguntan quién fué el culpable de que estemos como estamos? Y la más jodida de todas las preguntas ¿Te ponen cara de no creerte, cuando le cuentas cómo es de fea la cosa allí por la inseguridad?…

Si, le contesté… Ella se sonrió, y me contestó, ¿No es hora de que te des un chance para sanar, saliste de allí porque no podías más, pero solo de cuerpo, lo demás aun esta allí…

A ver, su comentario me sentó de la patada, seré honesta, pero después de cambiar el tema por algo más neutro, me despedí de mi amiga y me regrese al tren de vuelta a casa.

Durante el viaje le di vueltas a lo hablado, y saben? tenia razón; habían pasado 4 meses, ya podía dormir 8 horas seguidas, podía caminar por la calle y me sentía segura, podía viajar sola en tren y estaba cómoda, podía enfermarme que el médico me daba receta y en la farmacia había lo que necesitaba, ni hablemos con ir al supermercado (era una experiencia religiosa) con todos los anaqueles llenos…

Era momento de sanar y de darme una oportunidad, no sólo por mí, si quería ayudar a los familiares que estaban en Venezuela, debía darme una oportunidad, bajar el ritmo, y migrar, del todo… ¿Qué hice?

Regular la información, busque solo un canal de noticias confiable y con redacción nacional (Cesar Miguel Rondón y Rafael Osio Capriles); solo veo las noticias de RTVE y me di de baja en Twitter. Si me preguntan sobre la situación Venezuela, mi respuesta es muy neutra y corto la conversación cambiando por un tema más agradable.

Lamentablemente he bloqueado a todos los troles de mis redes sociales, no sin antes avisarles. Me obligué a salir y conocer mi entorno, buscar noticias de mi entorno y empaparme de lo que me rodeaba, las noticias fuera de los canales regulares, solo si son familia, no cerré mis puertas a la verdad, solo me di el espacio para ver, analizar y PENSAR, sin pasiones, sin rencores, con lógica.

Funciona, te abres a una nueva realidad, te haces más objetivo, eso te da fuerza y sosiego para ayudar más a quien necesita una comenzar de cero. Hagan el ejercicio, suelten un poco , no conviertan su vivencia en un repelente de oportunidades, por el contrario, sean un peñón de apoyo que bastante falta hace tener gente así.

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

Ahora somos nosotros los extranjeros: No siempre seremos bienvenidos

Al poco de llegar a donde actualmente vivo, comencé todos los tramites para finalizar mi registro legal en el país, mi familia y yo vinimos bajo un régimen de retornados, según este estatus tienes derecho a una serie de ayudas y beneficios establecidos en la ley, como eran muchas las cosas que tramitar, las dudas sobre como proceder, buscamos la ayuda de un asistente social, quien muy amablemente nos dio una mano en los tramites. Pero si nos advirtió que era posible que no todo el mundo nos diera la bienvenida, siempre existe el que al escuchar tu acento te pregunte de donde vienes con cierta desconfianza, o simplemente te ponga mala cara, e incluso quien se niegue a atenderte, aunque de estos últimos, ciertamente no me he topado con ninguno, y espero no toparme nunca.

Si somos realistas y vemos las noticias, no podemos dejar de lado la corriente anti migración que vive Europa y Estados Unidos, legal o ilegalmente si no eres del país, no serás del todo amigo. Un choque bastante duro para los venezolanos quienes durante años recibimos de brazos abiertos a los extranjeros, pero, si debemos asumir que nos van a preguntar por nuestro proceder, porque nuestro acento se parece al colombiano, también nos van a preguntar por la situación actual de nuestro país (y cuiden su respuesta, porque hay muchos que buscan conflicto y no un autentico interés en la situación), te preguntarán si vienes de paso o si solo te quedarás un tiempo, y la lista sigue.

Son pocas las muestras de rechazo que he recibido, en donde vivo casi todos tienen familia en el extranjero, o han trabajado en el extranjero y han regresado jubilados a su tierra, son gente por naturaleza desconfiada, pero amables, hay que darles la oportunidad de que te conozcan.

Si por algun motivo, existe aquel que salta al escuchar tu acento y te cambia la cara o siente recelo porque no seas de la zona, con esas personas, simplemente hay que ser educados y reservados, olviden el calor humano y limiten sea lo que sea y digan a el manual de Carreño. Educación y formalidad…

No se crean que ser extranjero es venir de otro país, también me ha tocado sentirme rechazada por no ser gallega (En España, hay aparte una corriente regionalista fuerte, y se ha hecho aún más aguda con el separatismo catalán) y como mi familia es de origen catalán… hai se los dejo. Caso similar lo ha vivido un familiar que esta en Madrid y otros amigos en País Vasco, Canarias y la propia Cataluña, que, aunque no son muchos, si hay radicales sueltos y sin vacuna.

Tengan en claro que los inmigrantes no siempre seremos bienvenidos, es parte de la naturaleza humana desconfiar del nuevo que ha llegado, cambiarás su rutina, se verán obligados quieran o no a adaptarse a una realidad que le es diferente a su día a día, deberán competir por trabajos, bienes y beneficios con gente que hace las cosas diferente y les dará inseguridades, un sentimiento muy humano, algo que no sólo pasa en España, pasa e todos lados.

Nuestra mejor carta en este juego es la educación y la paciencia, evitar conflictos, tratar de encontrar un grupo de amigos o un grupo social (Comunidades afines o de tu país de origen) que ya tengan tiempo en el país y que te puedan orientar en el quehacer social, y estar abierto a aprender sus tradiciones, idiomas (si tienen alguno aparte del normativo, ejemplo: gallego, euskera, catalán, asturiano…).

Si caen en Galicia o Canarias tienen algo su favor, ambas comunidades autónomas están llenas de personas que tienen alguien que ha migrado, o son retornados luego de años en el extranjero, son más quienes sabrán por lo que están pasando ahora y el rechazo será menor. Los que caen en Madrid, Barcelona o Valencia, también les resultará menos chocante, son grandes ciudades cosmopolitas, con sus filias y fobias tan complejas que no repararán en tu acento. Pero para el resto… paciencia,educación y sobre todo NO INTENTEN SER GRACIOSOS, mientras más serios y discretos sean… MEJOR.

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

Y tu, ¿qué extrañas de tu país?

Cuando te hacen esa pregunta lo que provoca muchas veces es llorar, es una de esas preguntas que deberían ser delito, con pena de cárcel por tortura, pero, es la pregunta de oro para todo aquel que quiere conversar con un extranjero… Debo morir callada porque también la formulé en mis momentos.

La respuesta cambia según pasa el tiempo, si tienes poco tiempo de haber migrado, eres de los que salieron corriendo y harto del caos, la respuesta lo más seguro será un «poco o nada», claro, aun estas en modalidad turista y aun no caes en la realidad, pero cuando el tiempo, los meses y los años pasan, la respuesta cambia y, para sorpresa de muchos, no es lo que muchos esperan escuchar.

Cuando me lo preguntaron la primera vez, dije que extrañaba a familiares y amigos, unos meses después, el clima, hoy, cinco años después esto es lo que extraño:

  • Extraño levantarme en la mañana y ver el Ávila.
  • El clima de Caracas, siempre primaveral, ni frío, ni calor, donde vivo no se conoce temperaturas medias, o te congelas, o te conviertes en torreznos.
  • Las empanadas Dominó del mercado de Guaicaipuro, y el mercado de Guaicaipuro como tal.
  • Extraño las arepas de carne mechada y picante de catara, y los dulces de coco y piña en hoja de limón que vendían cerca de Paparo.
  • Extraño mi trabajo en Caracas, porque con todo y sus bemoles, era mucho más justo, personal, legal y laboralmente de lo que es el trabajo aquí, aparte se ganaba mucho más.
  • Extraño una buena ensalada de aguacate y palmitos, hecha con un aguacate de verdad, no con estos que consigues en el auto mercado que son mínimos.
  • Extraño un buen pastel de chucho y una buena empanada de cazón.
  • Extraño la facilidad de hacer amigos en donde sea, aquí la gente desconfía hasta de su sombra.
  • Extraño el pásate por la casa, las fiestas entre amigos en el jardín de alguien o en mi casa.
  • Extraño a mis amigos que los tengo regados por medio mundo, las partidas de dominó, texas holder, y demás juegos de mesas .
  • Extraño ir al cine, al teatro, a las galerías de arte y museos, al Teresa Carreño… vivo en un pueblo no en una gran ciudad, aquí las alternativas culturales son más limitadas.
  • Extraño las gaitas y la navidad.
  • Las playas, todas. Les juro, aquí las playas son hermosas, están impecables, tienen mejores instalaciones, y son infinitamente mucho más seguras, pero el AGUA, aquí el agua es HELADA, es para focas… Yo añoro el agua tibia de Playa Colorada y Mochima, incluso las de Puerto Francés y Punta Arenas…
  • Extraño los Guacamayos y los Loros que volaban por la ciudad.

No estaño la inseguridad, las colas, el desorden, la viveza criolla, ni muchas cosas que aquí se consiguen ahora en el auto mercado, aprecio placeres más simples como caminar por la calle, ir a la farmacia y saber que vas a encontrar lo que necesitas, ir al mercado y comprar sin nervios y solo lo que necesito ese día.

Adaptarme si lo vemos por lo sano, no ha sido tan terrible, son muchas cosas buenas las que tengo ahora, se ha simplificado muchas cosas, pero hay momentos que la morriña (termino gallego muy acertado) en los que las nostalgias atacan y espachurran un poco, pero la vida sigue…

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

Valiente no sólo es quien se va, también es quien se queda

Cuantas veces navegando por redes sociales, ves memes, lees reflexiones u opiniones que resultan chocantes y dolorosas, no se molesten si entre sus amigos del facebook (donde más se ven) se encuentran publicaciones no muy agradables porque se fueron del país, o porque se quedaron. Mas allá del mensaje y del mal rato hay que pensar que tu vida no es igual que la de los demás y que las decisiones que tomas (marchar o quedar) son en base a tus posibilidades, las oportunidades que tienes en ese momento y las dificultades que crees poder asumir.

No es justo señalar sin saber las razones por las cuales se quedan o se van de sus casas, el futuro es siempre incierto para todos y es tan valiente el que se queda y aguanta el mal trago, como quien se va a buscar un mejor futuro.

Te quedes o te vayas, haz caso omiso a ese tipo de comentarios (que los habrá) si el personaje se pone muy pesado simplemente haz un espacio con esa persona, trata de no entrar en discusiones sin sentido sobre tus razones que te llevaron a esta realidad. Porque valiente es quien decide marchar, dejando atrás algo más que objetos, amigos, trabajo y problemas, dejas raíces que no sabias que tenias, dejas atrás costumbres, incluso profesión, modo de vida, tradiciones, amigos y familia, todo por un futuro que en su casa no ve tener y que afuera no sabes que tendrás, pero vas con la esperanza de algo mejor.

Valiente es el que se queda y decide seguir adelante con lo que tiene, con la incertidumbre de si van a peor o están por cambiar los vientos y algo bueno viene más adelante, quien se queda no sabe si seguirá con lo que conoce o perderá todo, hay quienes se quedan, porque simplemente no tienen como irse o a dónde. Valientes son quienes con discreción siguen sus corazones y hacen algo por darse una oportunidad y vivir el día a día con un objetivo.

Y, señores, esos que les encanta opinar sobre el valor, el coraje, la astucia, la inteligencia y el patriotismo de los que asumen decisiones tan rudas, publicando opiniones tan tajantes, poco gratas y acertadas, respondo por quienes han decidido irse del país y también por quienes han decidido quedarse: Opinar es libre, también hacer lo que quieras con tu futuro y si lo que esos amigos hicieron no te gusta, BIEN, pero ahórrate el mal trago de tu amarguras, ya bastantes problemas tienen con su actual realidad que puedo garantizarte, no es fácil, no es grata y hay que estar en sus zapatos para opinar… EN LOS SUYOS, no en unos similares.

Autor : Raquel Rodríguez Ferré
Publicado en Diario de Teselas

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