La cordura en tiempos del COVID 19

Me declaro amargada, gruñona, anímica y creativamente frustrada.

Claustrofobia por naturaleza, soy de las que no estoy quieta en casa nunca, siempre me quejo de mi falta de tiempo para pintar, escribir, tejer, y estar en familia, y ahora que tengo el tiempo, porque este «bendito» virus nos tiene a todos presos en casa, estoy que me subo por las paredes, no tanto por la encerrona sino porque no he podido hacer nada.

Y no estoy vegetando en el sofá,viendo la vida pasar, no: He limpiado la casa enterita, he limpiado el sillón de la sala, he cambiado cuadros de sitio, cambié la ropa de invierno por la de entretiempo, he jugado con mi hijo, le he cortado el cabello, he limpiado el trastero, he cocinado, remendé una cantidad increíble de cosas… pero diseñar, escribir, leer, tejer o pintar… Pues no…

Me siento a escribir esos cuentos que llevo tiempo queriendo pasar de mi cabeza al papel y es que no me sale ni una letra, ni hablemos de la novela que dejé en el capítulo dos hace 6 meses o peor aún, los artículos para los blogs… grillos en mi cabeza es lo que tengo.

Me siento a pintar, con lo que me gusta a mi pintar, y tengo el pulso torpe, la mente más blanca que el lienzo y las ideas imposibles de visualizar. Ni hablemos de tejer, bordar, fotografiar, diseñar… Repentinamente me siento como Joan Manuel Serrat y esa canción que habla de amor, musas de vacaciones y techos por pintar… Ilusa yo, hice una lista de objetivos creativos a alcanzar durante esta cuarentena, objetivos que requieren tiempo y espacio vital para ser alcanzados.

Olvidé que no eran vacaciones, que no estaría sola y que los que viven conmigo necesitan también ser atendidos, más si tienen tres años y se aburren, porque no entienden que no pueden salir a jugar, ni a correr, ni a explorar, aunque el cielo este del azul más hermoso y el sol brille en todo su esplendor, con ese césped tan verde y florido…

Olvidé que para crear se necesita inspiración, y al no poder salir, no puedo buscar esa musa esquiva, que revolotea en mi ventana por escasos momentos para que la idea golpee en mi cabeza pero no lo suficiente como para desarrollarla, sino torpemente esbozarle o enunciarle en la libreta de «pendientes»…

Olvide que en tiempos así, las prioridades son otras y que para no perder la cordura y amargarse como un frasco de angostura, lo mejor es dejar fluir, dedicarte a tareas más mecánicas y concentrarte en otras prioridades más urgentes y menos líricas. La misión es salir de esto bien, sanos, cuerdos y con ganas de comerte el muno cuando te den el pistoletazo de salida de la cuarentena.

Fuerza, no queda otra, cada día que pasa es uno menos para el gran día.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: