El Teletrabajo: mito y realidad de trabajar remoto..

El teletrabajo es un término que actualmente tiene mucha repercusión en España, pero no es una modalidad nueva de trabajo, tiene más de 25 años en el mundo, en sectores como el informático, científico o financiero son muy comunes.

Desde que se desató la pandemia, con las cuarentenas y restricciones, esta modalidad laboral ha pasado de ser un caso poco común a algo más frecuente y con miras a arraigarse con fuerza. Como todo tiene su lado bueno y su lado mas bien oscuro, es prudente hablar de los grandes mitos que se crean sobre esto para asumir con los pies en la tierra, algo que llegó para quedarse.

El teletrabajo es mucho más que mudar tu oficina a la casa, hay que cumplir con ciertas reglas para que funcione y seas productivo, por un lado, puede resultar muy cómodo, pero también puede resultar un quebradero de cabeza.

No es una modalidad de trabajo que se adapte a todos los entornos, ni a todos los profesionales, hay que tener una capacidad de organización y muchísima disciplina.

Te obliga a estar al día en todo lo que te rodea, tanto en información, como en tecnología, y comunicación, pero también te permite trabajar desde varios entornos, no simplemente desde un puesto de trabajo dentro de una empresa.

Es verdad que ahorras un dinero en traslados y dietas trabajando desde casa, pero gastas más en servicios como luz y teléfono, también se incrementa la cuenta en el super.

Igual, aunque el entorno resulte más relajado, debes vestirte para trabajar, no es bueno descuidar la indumentaria; por un lado, te ayuda a entrar en “modo profesional” y mantenerte alerta y concentrado, por otro lado, evitas dar una mala imagen, porque puede resultar muy divertido que te pillen en chándal y pantuflas al levantarte durante una videoconferencia, pero te ves poco profesional y repercute negativamente.

Puede que estés en casa, pero, si no cuentas con un sitio exclusivo para trabajar no resulta muy cómodo. Lo recomendable es contar con un espacio tranquilo y funcional que te permita asumir que estás trabajando. Ese lugar ideal debe contar con buena iluminación, una buena superficie de trabajo para colocar tu portátil, tu móvil, y lo que necesites para trabajar, una silla cómoda y para las videollamadas aportar un escenario neutro, para reforzar el aspecto profesional. Si no cuentas con un sitio así en casa y solo necesitas de un portátil para trabajar, puedes recurrir a zonas de coworking, lugares que están habilitados con puestos modulares que te facilitan lo básico para tus necesidades de espacio y tranquilidad, los hay gratuitos y de pago y hay que reservar con tiempo.

Es mentira que trabajas solo cuatro u ocho horas, lo cierto es que muchas veces no resulta fácil saber cuántas horas inviertes, sobre todo en los comienzos, es muy frecuente que le dediques más tiempo y superes la jornada de ocho horas. Entre las alertas que debes considerar tener activas aparte de las reuniones y llamadas, están los tiempos de descanso como el almuerzo y la hora de salir. Parece absurdo y muy obvio, pero en el esquema tradicional de trabajo, la sinergia del entorno te avisaba cuando había que salir a comer, o cuando terminaba la jornada, siempre había algo que te indicaba en que momento del día estabas, con el teletrabajo esa percepción del tiempo suele ser diferente.

Y hablando de tiempo, aunque ahorres en desplazamientos y cuentes con más tiempo, algo que te invita a relajar un poco, sigues teniendo un horario, debes ser igual de puntual y riguroso que en el modo tradicional, es mentira que, si llegas tarde, con terminar después de hora compensas, tampoco puedes ausentarte para hacer recados sin avisar y dentro de tu horario laboral, pues puede que el entorno sea más relajado, pero debes cuidar tu imagen profesional.

Es verdad que te da más margen para la conciliación familiar, pero hay que tener mucha disciplina y delimitar bien los momentos en familia de los laborales, si trabajas directamente desde casa, no es fácil cuando tienes niños pequeños, o si la familia es numerosa, tampoco cuando el espacio en el que trabajas no es exclusivo para esa tarea.

Es una modalidad de trabajo algo solitaria, no compartes espacio con tus compañeros de trabajo, la comunicación con ellos es vía email, telefónica o por videollamada. El trato no es directo, ni se generan lazos de la misma manera y con la misma facilidad que compartiendo un espacio común. Sin embargo, tiene su lado interesante y divertido cuando tienes que trabajar con compañeros en otras ciudades o países, porque las limitaciones geográficas ya no son tan rígidas, puedes trabajar en una empresa de Madrid estando en Coruña, Burgos o Tenerife, de la experiencia aprendes mucho.

Para la empresa es un ahorro en espacio físico, en servicios básicos como la electricidad, en mobiliario y equipos, pero, salvo que seas autónomo, los equipos y el mantenimiento de estos para hacer tu trabajo deben ser asumidos por la empresa.

Como comento es una modalidad laboral que llegó para quedarse; es un nuevo esquema de vida, con sus reglas, que son engañosamente simples, pero igual requieren compromiso y otra visión del concepto de profesionalidad, sociedad y educación. Es un cambio interesante que promete muchas mejoras, pero debe enfocarse correctamente para dar resultados y no es algo que deba asumirse con miedo o timideces, hay que estudiar y documentarse bien antes.

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