Homenaje a los valientes de la información.

Hace unos años tuve el placer de trabajar con periodistas y la interesante oportunidad de ver como era su mundo, la verdad es que el gusto por escribir siempre ha estado presente, pero, desde que trabaje con ellos (ese equipo en particular) aprecio y valoro aun más el solo hecho de escribir, aunque cometa errores de ortografía y redacción.

Vengo de un país en el que, solo ser comunicador ya es un riesgo, pues si tienes algo de ética y mística, sientes la necesidad de contar la verdad y de dar al mundo a conocer las injusticias que te rodean, sin embargo, están allí al pie del cañón, contando lo que ven, informando de lo que pasa en ese pequeño pedazo del mundo. Es por ello que me da dolor ver, cada vez con más frecuencia el coste de su valor y de sus ansias de justicia, de humanidad, y de su cruzada por decir la verdad.

No soy periodista, y en este país no se me reconoce mi profesión tampoco (Diseñador Gráfico) ni con la experiencia acumulada de 25 años de trabajo, solo soy un humilde bachiller y sin embargo agradezco estar aquí (en la tierra de mis abuelos) y no en la zona de conflicto en la que se ha convertido mi tierra amada, agradezco la paz de mis días y sufro cuando escucho que un periodista muere a causa de su valor por buscar la verdad. Los dos últimos que engrosan la larga lista de caídos, son españoles y murieron en Burkina Faso, uno de ellos (capaz y los dos) hicieron un programa muy bueno sobre una de las tantas pesadillas que vivimos los venezolanos, y por la que muchos hemos tenido que salir de allí; me dio mucho sentimiento saber de su muerte, admiro mucho su trabajo y su valor al entrar en zonas tan riesgosas.

Pido perdón si no hablo de los míos directamente, y que no coloque nombres, digamos que por respeto a todos ellos, prefiero dejarles que se la curren y busquen quienes son y den nombres si saben de ellos y de tantos otros que han caído en acción, como soldados, como héroes, como buscadores de justicia… Mis respetos a sus familias y a su recuerdo. Mis respetos a quienes usan como arma el lápiz, la cámara y el micrófono para buscar lo que no se puede lograr con balas y sangre.

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