AFGANISTAN, UN FEO REFLEJO DE UN MONSTRUO MÁS GRANDE

Hace unos pocos meses nos enteramos que después de 20 años de conflicto lo que pensábamos que estaba mas o menos bien, en realidad está y estará más jodido que nunca. Hablo de Afganistán y sus mujeres, a quienes le dieron una visión de un futuro en sus manos solo para dejarles en la empalizada, sin recursos para defenderse del terrible Goliat de la ignorancia fundamentalista.

En mi familia tenemos la suerte de ser mayoría femenina, con educación, profesión e independencia, todo trabajado de generación en generación por nuestras abuelas y madres que en muchos casos han tenido que arrimar el hombro y dejar a un lado el rol impuesto por las épocas de “amas de casa” y participar como miembro activo de la sociedad para traer un sustento a casa de forma digna.

Yo hago memoria y desde los 70’s hasta el sol de hoy ha sido mucho lo que el mundo occidental ha logrado en derechos sociales y de género, se ha avanzado mucho en el rol de la mujer dentro de la actividad social, política, empresarial y también de protección para ellas y sus hijos, pero aun hay que pulir mucho y estamos en un momento frágil donde todo puede irse al vertedero si no cuidamos ciertas tendencias “fundamentalistas” que están presentes entre nosotros, porque arrastramos viejos estereotipos de patriarcado donde la igualdad no es posible y el equilibrio esta en cumplir formulas ya obsoletas.

Yo pienso en lo vulnerables que están y me parte el alma, pero también me preocupa porque no es un caso aislado, ubicado en un puntico del mapa, el fundamentalismo tiene muchas caras y no está unida a una religión, pero si a una idea: el someter a otro para prevalecer, el eterno concepto de “Ganar/Perder”, donde los iguales no son posibles y el “Ganar/Ganar” no es viable porque eso significa pensar en los demás y no en uno solo.

Como verán, soy del partido “Ganar/Ganar”, eso de cuéntame a donde quieres ir, te cuento yo a donde quiero también y buscamos la manera de que todos logremos llegar sin pisar a nadie y sin dejar una estela de destrucción en el camino… Fácil no es, mi dolor es ver como se pierde talento y vidas por tanto egoísmo disfrazado de verdad fundamental. Miedo me da saber que ese egoísmo tiene mil caras y es tan virulento, silente y mortal, se desplaza muy rápido y no esta solo en un puntico del mapa, pues, hace unos meses era Afganistán, hace unos años fue Egipto, Siria y Líbano, hace décadas era Bosnia y Sarajevo, ayer Europa del Este y Centro América, mañana puede ser… (Piensen un poco)

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