Vidas plásticas

No les extrañen que de vez en cuando, canturreé alguna estrofa de algún clásico de Rubén Blades, 4:40, Celia Cruz o Oscar de León, digamos que la vida me ha dado la posibilidad de reírme con ella y de asociarla a canciones por momentos.

Tengo unos días en que la canción «Chica Plástica» retumba en mi cabeza con cierto desencanto, la letra hace referencia a un mundo falso y al valor que la sociedad le da a aparentar lo que no es, perseguir por moda, tendencias en las que no se cree, lo triste esta que la canción fue escrita en los años 70’s (1978) y yo era un taponcito de alberca, de tan solo 5 añitos y ahora, coñazo de años después, sigue tan actual como el día que salió a escena.

Por un lado se habla de regresar a los orígenes, a lo natural, a lo tradicional, a lo simple, a lo autentico… Por el otro y bajo el mismo concepto, te venden cremas para prolongar tu juventud con aceite de sandia…¿Las sandias dan aceite?.

Si tienes manchas en la piel, estas viejo y debes esconderlo con maquillaje o utilizar cremitas para quitártelas; capas y capas de maquillaje o serums con extractos de plantas innombrables. Por un lado te hablan de tintes para esconder las canas, con ingredientes naturales y colorantes violetas para que no se vea artificial, pero la tendencia es decolorar el cabello hasta dejarlo blanco y luego darle colores fantásticos…

Los ejemplos de juventud exitosa son chicas y chicos que no superan los 20 años, con fortunas en cirugía estética, interminables horas de gimnasio y maquillaje, una sexualidad llevada a limites olímpicos, que practiquen deportes extremos. Todo lo exitoso sigue en las ciudades, los pueblos son para los mayores de 40, que ya se nos notan los años y alguien debe rellenar el rural.

Ni hablemos de los programas de TV, si ya sabemos que los comerciales nos venden sueños imposibles y productos milagrosos, los programas son en gran medida, un insulto a la razón, me quedo con los programas que a veces hacen de ciencia, tecnología e historia o con los noticieros (no los programas de opinión) Veo las noticias porque uno debe mantenerse al día y no cuento con el tiempo de leer mucho la prensa nacional e internacional.

El mal sabor de boca me lo deja el sube y baja a cuatro bandas que tienen los políticos, por desgracia, en algo si se han puesto de acuerdo: en estancarse y darle la espalda a todo, enfrascándose en motivos y discursos estériles; vamos, que son más aburridos que un partido de tenis entre robots, la pelota va de un lado al otro con el mismo discurso de lado y lado… Créanme que puede ser peor, pero yo paso del todo.

Supongo que después de tanta reflexión, me daré un baño, me teñiré el pelo para no verme tan vieja, me pondré mi cremita con extracto de innombrables y «naturales», me beberé un café brasileño, con leche deslactosada y sin aditivos, prenderé el TV y veré el programa de «ancestros alienígenas» que es algo así como el noticiero pero, con la certeza de la mentira por entretenimiento… Vivir mi domingo plástico, para dormir toda la noche por mi pastillita de extractos naturales y despertar como cada mañana, en la moda «planet power».

Me siento plástica y es una sensación horrible…

Felices Fiestas a Todos

Como cada diciembre el ambiente se torna frio, algo mojado e incluso resbaladizo, es momento donde se te antoja más estar en casita bajo una buena mantita con un chocolate caliente a mano o un vino especiado si la ocasión es especial. Es momento de reflexionar lo que se ha realizado a lo largo del año, los objetivos, alcanzados, los que quedaron en el tintero y los que aún quedan pendientes. Es momento de celebrar la vida con más cariño, cerca de los tuyos, de comprar regalos o de hacerlos tú mismo, de felicitar a tus amigos y vecinos, para recordarles que estas cerca en las duras y las maduras, momento de reír y relajarnos y preparar nueva energía para el año que viene. A los amigos les deseo lo mejor, les abrazo de lejos por mantener los protocolos de salud, pero que sepan que aún se les quiere y se les recuerda siempre. A los que les prometí ir a visitarles, pido disculpas, pero la cosa no está para inventar mucho por esto del puto bicho que anda jodiendo en letras griegas, que enfermar de él no es pendejada, cuando esto mejores un poco más y estemos todos al menos vacunados, hablamos de cumplir promesas de visitas. A los del blog, no les prometo mucho escrito publicado, ya saben que depende de mis días libres (que son pocos), igual se les quiere y se les agradece el tiempo para leer mis loqueras. A todos en general, les deseo una Feliz Navidad y un más tranquilo Feliz año 2022.

ROMPIENDO TABUES: PEDIR AYUDA ES DE VALIENTES

No hay nada más ridículo que un secreto a voces, yo aun me sorprendo cuando se habla de ciertas ramas médicas y el miedo que da socialmente a decir que tú les visitas, hablo de visitar a un Psicólogo o un Psiquiatra, son ramas médicas como cualquier otra que trabajan una parte de nuestro organismo que se enferma y se cura igual que lo demás.

Entre 2019 y 2021 el número de personas con depresión, sensación de soledad, miedo, aislamiento, etc. se ha disparado, no es para menos.  Estamos pasando por épocas duras, nos cambiaron nuestros hábitos y aceleramos el aislamiento social, si a eso le sumamos, el estigma ridículo de pensar que si buscas ayuda psicológica es que estas LOCO, para muchos algo peor que tener el COVID…mal vamos.

A mi no me da ni miedo, ni vergüenza admitir, que tengo depresión, que sufría ataques de pánico y que hago este blog en parte, por terapia, en parte por diversión y en parte por ejercitar una parte de mí que ahora ya no trabajo como antes. Como todos en este mundo, tengo mis manías, fobias, traumas y toques de genio del mal… visitaba al psicólogo ocasionalmente y a raíz de un evento muy traumático, un psiquiatra, no por ello vivo en un manicomio, no uso camisa de fuerzas, ni voy por la vida dopada, no alucino, ni digo que soy Josefina Bonaparte, cuando algo me da miedo no me paralizo, eso sí, soy lenta, me tomo mi tiempo para razonar, hace años que procuro no ser impulsiva.

Los psiquiatras y los psicólogos no son solo para los enfermos perdidos, todos en cierto grado y más en esta sociedad y momento sufrimos de algún tipo de problema, hablar con la familia y los amigos ayuda, pero, hay veces que eso no es suficiente y que justamente por estar conectados a ti en cierto modo no pueden ayudarte, es allí cuando recomiendo recurrir a este tipo de profesionales.

Muchos amigos me miraron feo en su momento cuando les comenté que tal vez ayudaba hablar con un especialista, ahora hasta lo agradecen. Admitir que necesitas ayuda profesional es de valientes, porque, el primer paso para salir de un hueco es admitir que estas en él (que tienes un problema) y que solo no puedes, si tu familia o amigos no te pueden ayudar (por afinidad, por estar en el mismo problema o por no saber que hacer) buscar ayuda es lo ideal.

  • Si te sientes solo aun en medio de una multitud, con gente amiga, con familia.
  • Si te sientes vacío y triste desde hace semanas.
  • Si tienes miedo y no te deja hacer vida normal.
  • Si perdiste interés en cosas que antes te encantaban y no tienes ánimos de buscar algo nuevo.
  • Si tienes un carácter explosivo y no sabes cómo llevarlo.
  • Si sientes que tu vida es una montaña rusa sin control.

Ante todo eso, y otras cosillas más que no te dejen ser feliz, ni estar en paz, buscaría ayuda, primero al medico de familia, para que te remita al profesional; si lo cuentas, no estas haciendo nada malo, por el contrario, estas ayudándote.

Para buscar ayuda solo se necesita, saber que algo no va bien, y tener el valor de contarlo al medico de cabecera… Es más común y menos terrible de lo que socialmente se cree, no importa el tabú, la vista de lo más valioso, es el verdadero tesoro, algo intangible pero esencial, créanme, si tu ser está en juego PIDE AYUDA… Tu vales una fortuna para quienes te tienen a tu lado… siempre hay alguien que te ama sin condiciones eso es un tesoro divino… Tu vales mucho y te queremos con NOS

OLOR A LEÑA, CASTAÑAS Y CANELA

Otoño, mi época favorita del año, cuando el paisaje (natural) comienza a cambiar de color y pasa del verde a todo un abanico de colores que van del verde al morado, pasando por los naranjas, amarillos y rojos; cuando caminas por el parque y el suelo deja de ser una alfombra de grama y cruje bajo tus pies por las hojas secas y las semillas que caen.

Cuando el fresco se abre paso al calor agobiante del verano y comienzas a vestir con capas como una cebollita, porque de un momento al otro o te ahogas de calor o te congelas…

Aun cuando vengo de un país tropical, con solo dos estaciones, es en esta época cuando los arboles allí cambiaban de follaje y llovían hojas por unas semanas solo para dar paso a un nuevo esplendor sin mayor cambio de temperatura, debo confesar que siempre me ha atraído esta estación y la disfruto mucho estando en un país con cuatro estaciones bien definidas, es una estación nostálgica en el buen y romántico sentido de la palabra.

El olor a leña en las chimeneas, las cocinas tradicionales, las hogueras para asar castañas, calabazas y boniatos, hacer dulces con manzanas y canela, el olor a clavo y nuez moscada en el chocolate o en el vino caliente.

Soy una nostálgica, romántica perdida, lo admito amo el OTOÑO…

REGRESANDO DE MI BAJA INVOLUNTARIA

Este es el mas corto y es el que va de ultimo en este lote de artículos, no prometo continuidad fluida porque depende de muchas cosas, entre ellas la razón de dejar el blog a un lado: ENCONTRÉ TRABAJO y permítanme decir que, aunque es un trabajo duro y con poco tiempo libre, estoy contenta y me perdonarán mi intermitencia, aun así continúo escribiendo porque es una estupenda terapia y porque en parte siento que aporto algo a los demás con mis ideas (locas o cuerdas)

Televisión vacía

Si tienes tiempo libre y no quieres ocuparlo en un buen libro o en otras actividades, ya sea por simple flojera, no que queda más remedio que caer el en televisor, es lo más cómodo, pero de unos años al presente dista mucho de ser educativo y sano entretenimiento; salvo programas muy puntuales donde si se hace un esfuerzo por entretener, informar y educar todo a la vez, lo que resalta es la gran cantidad de canales que lo único que emiten es una patética imagen de lo que somos como sociedad.

No es la primera vez que toco el tema, siempre me ha llamado la atención que los programas de mayor ranking sean aquellos que exponen una flácida imagen de lo que somos, y en vez de destacar nuestras autenticas fortalezas, le damos más valor a aquello que deberíamos considerar descartable.

Yo sigo preguntándome ¿cómo es posible que tenga fama y sea admirado alguien cuyo único atributo sea ser cabeza hueca, falso y cotilla? Para mí es un horror saber que los programas de mayor interés son aquellos donde se cuentan los trapos sucios, propios y de los demás ( la lista de incordios es infinitamente larga, no me voy a explayar en eso). Díganme los programas donde te meten en una isla o en una casa con otros diez, falsamente aislados pasando de cara al público las de Caín, para que sea un todos contra todos y luego se reclamen por ser infieles, horteras y traidores.

Ahora está de moda la gente que se junta para ver si hacen pareja, vamos, ¡¡¡que llega cada espécimen que no deja duda alguna del porque está solo en el mundo y lo juntas con otro de igual carga magnética… y Olé!!!

Lo que nos están vendiendo es a ser vacíos, superficiales, falsos y poco éticos, nos están adiestrando para ser así, porque según ellos es lo ideal, lo correcto… ¿Eso es lo que debe aprender nuestra juventud?, ¿Eso es lo que aprendieron nuestros ancianos y por eso lo disfrutan tanto? Porque la franja de hora en la que emiten estos programas es la más sensible, es la que ve el grupo más vulnerable (abuelos y niños) ¿Debemos ser tontos y sumisos? Si eso nos venden, ¿Por qué luego exigen que seamos emprendedores, dinámicos y geniales?

Hay canales que hacen un esfuerzo por aliviar esta tendencia y lanzan programas que buscan estimular algo más allá de la miseria mental, sin embargo, no es suficiente, no son mayoría… Si a todo le hacen retransmisión, por qué en esa franja de horario “muerto comercialmente” pero importante como sociedad.

Otra, y ya para cerrar mi queja, ¿cómo es posible que los canales infantiles tengan tanta publicidad? Si son canales infantiles debemos educar en valores, en información útil para el futuro, no en crear consumidores patológicos y sin control… Siete minutos de publicidad entre bloques de treinta minutos de programa, no es educación, es adiestramiento y aparte está orientado a géneros muy concretos (niños o niñas) con actitudes muy concretas: consumo y belleza para niñas, violencia y acción para niños, publicidad orientada a productos educativos, entretenimiento familiar y productos sin género (para todos) no supera el minuto en ese lote de siete y son expuestas en franjas de horario de poco ranking.

No me extraña que debas recurrir a la TV de pago o a plataformas como Netflix, si quieres entretenimiento de calidad y sin publicidad, no lo vas a encontrar en la TV abierta.

Dietas Milagro: Peligrosos cantos de sirena.

Dieta, esa palabra por lo general va relacionada con esquemas rígidos que te dicen qué debes comer, cuándo y cómo, todo con el fin de estar siempre estupendo y vestir en tallas idealizadas con el fin de mantener la juventud por más tiempo. A veces son tan rígidas que se convierten en sentencias de sufrimiento y restricciones, pero prometen que en poco tiempo obtendrás los resultados tan anhelados sin mayor esfuerzo.

La gran mayoría de ellas las califican de milagrosas y vienen en revistas del corazón, de belleza o del tipo de autoayuda y vida sana, todas van acompañadas con la foto de la muchachita perfecta, flaquísima, vistiendo un modelito divino y maquillaje impecable y natural. Con las revistas también están los libros de gurús e influencers que avalados con “estudios científicos” y aderezados con historias y mitos de variado origen y calibre, te invitan a seguir su plan para estar divino. Este tipo de dietas pret a porter, son muy generalizadas, dejan por fuera muchos factores que suelen ser los que realmente hacen efectivo esos planes a largo plazo y que varían según la persona.

Por ello si lo que se desea es estar sano y en un peso ideal, se recomienda ir a un especialista, médico nutricionista para crear una rutina de alimentación y actividad física que permita a mediano y largo plazo obtener los beneficios deseados de manera personalizada y sin tanto cuento, ni tantos límites, donde prevalezca la variedad y el equilibrio para no generar cansancio y antojos que rompan la rutina y renuncias.

La salud no se mide únicamente en kilos, existen factores que van más allá del peso y que resultan más importantes como los índices de masa muscular, retención de líquidos o grasa acumulada; son objetivos que no se alcanzan en una semana o en un mes.

Algo que, si debe acompañar siempre a los planes de nutrición, es la actividad física, ahora bien, esta debe ser acorde al ritmo de vida y a la resistencia, porque siempre partimos de mínimos y esto lo determina índice de masa muscular. Comenzar machacándose en un gimnasio o pretendiendo correr kilómetros si nunca lo has hecho, no tiene sentido, es mejor comenzar por metas más realistas.

Lo ideal es no caer en cantos de sirena y buscar resultados mágicos, obtener un ideal social no siempre se adapta a la naturaleza del cuerpo que habitamos y sin ayuda profesional lo que comienza en una aventura para alcanzar la belleza se convierte en una pesadilla.

Adiós 2020 Adiós…

No sé si me atreva a hacer balance de este año y contar los logros alcanzados, lo cierto es que hoy 31 de diciembre, es más lo que hay que reflexionar y ver con otros ojos, que llenar la famosa y tonta lista de objetivos y deseos con chorradas para dejar a medio hacer.

En definitiva, me dejaré de boberías y no agregaré a la lista bajar los kilitos que subo después de estas fiestas, tampoco agregaré eso de hacer más ejercicio para lograr las medidas perfectas y entrar en dos tallas menos, definitivamente queda descartado viajar y ver mundo, ya ni hablemos de cambiar coche, esta vez dedicaré esa lista a otras cosas.

Por ejemplo, a agradecer a la providencia por mi familia: pequeña, ruidosa, loca, atípica y peleona, por seguir siempre unidos, aunque nos separe la distancia y poder contar con ella tanto en las buenas como en las malas. Por los amigos, con las mismas razones, por estar allí en las buenas y en las malas, agradeciendo que me envíen largo al carajo cuando mis hormonas joden, pero que me llamen después para saber si vuelvo a estar cuerda y dispuesta a reírme con ellos así sea por videollamada.

Doy gracias por la salud y me retracto de lo dicho al considerar en un comienzo, a esta peste, como una gripe más, hoy en día queda claro que un pequeño virus puede más que un ejército, colapsa no solo personas, puede poner contra las cuerdas a un planeta entero política, social y económicamente.

Doy gracias a todos los que han arriesgado sus vidas en el cumplimiento del deber, sin importar la tarea o la profesión que han ejercido, desde los médicos, sanitarios, policías, militares, científicos, pasando por toda la cadena (que es muy larga y variopinta) hasta los más humildes como los camioneros, los taxistas, el personal de limpieza y los repartidores en bicicleta, que han seguido al pie del cañón ayudando como pueden y con lo que tienen para que esto no se fuera todo en buen castellano “a la mierda”. De mi parte queda el compromiso de seguir poniendo mi grano de arena y ser responsable para no entorpecer tan dura tarea.

Quedo decepcionada al confirmar que nunca saldremos del caos que vivimos con los políticos que tenemos, ninguno de ellos (no importa el color o la tendencia) moverá un dedo por el bien común, aquí solo les interesa ocupar una silla y forrarse, carecen de vergüenza, la nobleza y la dignidad que ostentan no es de cuerpo, ni de alma, es un papelito que tienen colgado en algún despacho y que les acredita un cargo o una rancia enredadera de jubilados y muertos que se la han currado antes que ellos. Votaré por el menos malo del lote, dando garantías que tengo una terrible alergia a los extremistas.

Me despido con dolor de aquellos que no pudieron resistir y cayeron ante este virus, sin importar edad, condición, sexo, profesión o religión, esperemos que su partida no quede en el olvido y que podamos sanar la herida por el vacío que dejan, de los abrazos perdidos y de las despedidas que quedaron pendientes. Un abrazo cálido y lleno de buena intensión a sus familias.

Enhorabuena aquellos que lograron sobrevivir, ya lo peor paso y lo que queda es salir adelante, pero prepárense, que lo que viene tiene cuesta y muy empinada; aquí sí es verdad que se deberá arrimar el hombro dejando a un lado vanidades y postureos, se necesitará mucha creatividad y mucha disciplina para salir juntos de esto. Deberemos pensar más en cercanías, en vecinos, en nuevas formas de ver las cosas, y en nuevas formas de hacer negocio, en poner orden y concierto.

Daré la bienvenida al 2021, rezando porque sea más llevadero, más fácil de transitar y que nos permita alcanzar aquellos objetivos a corto plazo que debamos trazar para tener un futuro más digno, próspero y feliz. La vacuna es solo parte de la solución, pensar que una vez puesta, todo será color de rosa seria un insulto a todo por lo que hemos pasado y un claro indicio de no haber aprendido nada.

Este es uno de los momentos en que agradezco que el pasado no regresa, porque un año como el 2020, no es cosa fácil.

Mis mejores deseos para quienes lean esto, que el 2021 les resulte con creces mejor que el año que dejamos atrás, que podamos sumar en todo lo bueno y restar en todo lo malo. SALUD, paz y prosperidad a todos.

Autor : Raquel Rodríguez F.

Reunión de amigas

Hace tiempo decidí migrar de país por razones de seguridad y de calidad de vida, lo cierto es que, no fue una decisión fácil de tomar, y el tiempo vivido fuera de la tierra que me vio nacer y crecer, aunque cumple con muchas de mis expectativas y la calidad de vida ha mejorado muchísimo, tengo mucha nostalgia.

Migré a la tierra de mis padres y abuelos, sabia que no era un lugar fácil y que migraba en no muy buena época, sin embargo, agradezco la recepción y la acogida, me he adaptado muy bien a mi nuevo hogar.

Pero la nostalgia, el clima y las dificultades hacen que uno extrañe los días felices, el trabajo en aquella oficina, el grupo de amigos que se hizo allí, las reuniones caseras los fines de semana, las parrilladas de cumpleaños en casa de los amigos.

Gracias al cielo, existe la tecnología y con el confinamiento pues descubrimos que podíamos replicar esas reuniones, a lo mejor ya no son fiestas de contribución, donde todos traen algo para el festín, a lo mejor no habrá pista de baile o parrilla, pero si hay amigos, en este caso amigas.

De esa oficina conservo un grupo muy animado de amigas, nos solíamos reunir para matar el estrés, probar nuevas recetas, cumpleaños, etc. Las llamé a principios de Julio y coordinamos un primer encuentro, y desde entonces ha funcionado bien, hasta ahora nos reunimos una vez al mes, para hablar zoqueteadas y reírnos un rato.

A veces en las que no todas podemos conectarnos a la vez, porque migramos a distintos países, con diferentes usos horarios, y aparte, todas hicimos una vida allí donde estamos, tenemos familia y obligaciones; pero hay una constante, las que estamos ese día en la reunión, lo pasamos de lo lindo, nos reímos y nos tomamos algo mientras conversamos.

Migrar no es fácil, y si hay algo en lo que todas estamos de acuerdo es que el país que extrañamos y llamábamos hogar, ya no existe, que la nostalgia no se ira de nuestros corazones y que nos preocuparemos siempre por lo que pase allí.

No se ellas, pero a mi me hace falta estas reuniones, me mitigan la tristeza, a mi nunca se me hizo tan difícil hacer nuevos amigos como aquí, si a eso le sumamos todo lo que trae la pandemia en el orden de restricciones me siento aun más aislada, estas amigas son mi puente con lo bueno que añoro.

Chicas (ellas saben quienes son) gracias por estar allí. Nos vemos en Google Meet la semana que viene, esta vez lleven vino y reserven su trocito de pastel porque nos quedamos hasta tarde…

Cuestión de Responsabilidad

Este va a ser un articulo muy corto, realmente es una reflexión y una propuesta. A medida que llegamos al final del año vemos con más animo la llegada de la vacuna y el final de esta etapa tan difícil, lo que no significa que podamos regresar a nuestra antigua realidad; muchas cosas han cambiado y pretender continuar donde lo dejamos (en marzo) es simplemente imposible.

Falta poco para que lleguen las navidades y el gobierno intenta buscar un alivio a los confinamientos y restricciones, honestamente no veo cómo, relajar ahora, no me parece prudente, no somos China o Japón, la disciplina, la conciencia de sociedad y la responsabilidad colectiva no se nos da muy bien a los occidentales, aunque la mayoría hacemos un esfuerzo enorme por cumplir con lo que se nos exige, siempre existe el grupito que se cree inmune, inmortal y casi divino, esos que son exageraciones o que a ellos no les va a pasar, esa minoría que por lo “general” (Siempre) patean la mesa y lo estropean todo con su “brillo”.

Si queremos tener unas navidades más o menos decentes en familia, mantener a la baja los números de contagio, hospitalizaciones y muertos, debemos poner todos de nuestra parte, usar las mascarillas, lavarnos las manos, y seguir con las directrices que nos han impuesto, son un incordio, pero funcionan.

¿Y el año que viene? pues, resistir y no enloquecer, esperar a saber las instrucciones para vacunarnos y vacunar a nuestros abuelos e hijos (No hacerlo, la verdad, no me resulta prudente). Yo incluso daría un paso más, y adoptaré a la mascarilla, como una prenda regular para cuando esté enferma, porque mis gripes y resfriados no tengo porque compartirlas con el resto de los mortales.

Simple cuestión de responsabilidad, no solo como individuo, también como miembro de una comunidad, en eso si emularé a los orientales, porque cuando están resfriados o enfermos y no pueden quedarse en casa, utilizan la mascarilla para minimizar el impacto, ellos no andan por allí a lo Hamlet preguntándose si se vacunan o no, se preguntan ¿hay vacuna? pues dame fecha y hora, que allí voy… ¿Quién me sigue?

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