La tierra me duele

La nostalgia a veces es muy fuerte, hay días en que la añoranza y los recuerdos te invaden y te dan un espinazo en el corazón, el problema es que lo que estoy viendo y escuchando de lo que queda de mi país ya no lo reconozco y esa punzada es más dura y dolorosa. Tengo amigos que aún están allí y lo que me cuentan es difícil, lo único a su favor es que mis razones para migrar han sido las correctas. Son pocos los coterráneos con los que trato y todos mantenemos esta misma sensación, somos callados y discretos, medimos lo que decimos y como lo decimos, porque se perdió la confianza y el sentido de afinidad, casi todos estamos de acuerdo en que los que llegan, vienen con el síndrome del odio y completamente desorientados; Donde vivo no es una plaza fácil, la naturaleza de los habitantes es reservada y desconfiada, no por ello reniego, porque una vez te dan la oportunidad de conocerles son muy nobles y hospitalarios, pero si es cierto que hay mucho de nuestra forma de ser que no les gusta. También me he visto en la situación de encontrarme con coterráneos que vienen con unas ideas y una educación que dista mucho de lo que una vez fuimos, y no hablo de gente recién llegada, aquí hay mucho «Tío Conejo» suelto y con años viviendo en la zona, razón del porque no busco asociarme a las comunidades, suena antipático, pero ya me han escaldado varias veces… La Venezuela que añoro ya no existe, regresar para mí ya no es opción, solo me queda los recuerdos y saber que aún hay amigos nobles y honestos de aquel lado del charco, los que tengo aquí y son de allá son pocos, pero valen lo que pesan en oro. Solo me queda dejar en alto y con dignidad el haber nacido en la «Tierra de Gracia» y que la gente vea lo mejor que podemos ser.

Las caras del amor

De este poderoso señor se ha hablado mucho, y aun así nos quedamos cortos describendole, ensalzando su poder y quien sabe que más.

Este sentimiento tan vital para todos, es tan complejo y poderoso, tan enorme y tan magnífico que nunca habrá suficiente para describirles, sin embargo en sus infinitas caras, hemos decidido limitar nuestro reconocimiento a solo unas pocas. Quizás el único que si esta bien enfocado es el «amor de madre», ese que al nacer, trastoca todo tu mundo y no te importa nada sino su bienestar.

Yo hace tiempo que veo a este sentimiento desde una perspectiva diferente, espero que correcta y más amplia. Atrás deje ya el concepto de amor romántico, ese de buscar tu media naranja, tu príncipe azul y la historia del felices por siempre, ese que según y cantan los poetas, es el que mueve al mundo, el que da razones a la vida.

Nunca entendí del todo el concepto de amor a la patria, ni el amor al deporte, ni a los estudios, no soy vegana, ni planet power y al dinero… es un mal necesario, pero no es amor.

Para mi el amor es (disculpen si resulto ridícula) estar consciente que vives, que puedes hacer feliz a los demás con tu sola presencia, que todos los días hay un claridad y una oscuridad que puedes ver, vivir y sentir.

Amor es, dar los buenos días al reflejo de tu espejo y estar tranquilo con él, es saludar a tus mascotas y salir con ellas a pasear, es compartir con ellas tus momentos difíciles , porque ¿quién te saluda primero cuando llegas cansado del trabajo?.

Amor es, tener amigos que sin importar lo lejos que están te mandan un guiño en el móvil para saludar, o te dan un abrazo porque intuyen que estas triste.

Amor es, ayudar a un desconocido que ves en apuros y que no te cuesta nada preguntar, si tu puedes arrimar el hombro para que este mejor.

Amor es, hacer bien tu trabajo, respetarte, respetar y hacer valer los derechos sin violencia.

Amor es sentir paz y disfrutar de las cosas simples y hermosas que se presentan en la vida (la brisa fresca en un día caluroso, las flores silvestres en tu paseo, el saludo amable del vecino, el jolgorio de tu hijo al buscarle al colegio, un chocolate caliente en una tarde de lluvia, la tranquilidad de una tarde en la playa con tu familia)

Amor es el pensar en ti y en los demás con miras a un futuro mejor, es perdonar sin olvidar, dispuesto a aprender de los aciertos y errores propios y ajenos. Es dejar a un lado lo que hace daño, sin rencores ni venganzas, aceptando que hay personas y situaciones que son mejor dejarles seguir su camino, pero sin ti.

Uno no debería sufrir, ni morir, ni matar por amor, eso se hace cuando hay mentira, rencor, miedo, orgullo, egoísmo, codicia… no amor

Uno nace con amor, no necesariamente del amor, uno aprende a reconocerlo a lo largo de la vida y es más fuerte cuando lo alojas en ti y eres el primero en amarte como persona, conociendo tus derechos, aceptando quien eres y buscando ser mejor cada día. Amor es educación, es visión de un futuro como individuo y consciente de que hay otros como tu alrededor, que solos podemos con muchas cosas pero juntos podemos con muchas más.

No es fácil describir el amor, es muy grande, complejo y con muchas caras, olores, colores, texturas, luces y sombras, no es algo tangible, sin embargo te hace feliz y muchas veces esta en algo tan pequeño como un grano de arena…

FELIZ AÑO NUEVO!!!

Ya a estas alturas debería estar curtida y mi capacidad de asombro adormecida, pero no, aun consiguen sorprenderme y asquearme al ver que el mundo está al revés y es más absurdo que el de “Alicia en el País de las Maravillas”.

Es triste ver que el mundo sigue en su ruta al precipicio, a paso de vencedores, con flacos esfuerzos por corregir ruta y ser más justos, con un discurso que sin importar el país es vacío y solo demuestra que el lugar en la silla es más valioso que el bienestar de su gente.

Por otro lado, si veo el esfuerzo de millones por un futuro digno, las ganas de vivir en el día a día, de formar familia, de abrir negocios, de seguir adelante, de cumplir sueños y proyectos, de ayudar a quien más lo necesita, eso aun me da esperanza.

Viendo el camino recorrido hay mucho que agradecer: Los nuevos amigos, lo aprendido, el trabajo, la templanza adquirida, la paz interior, el tener a la familia cerca y a los viejos amigos aún en contacto.

Es poco por lo que tengo queja y me da flojera enumerar lo que año tras año me cabrea, porque sin importar donde vivas en este mundo, con más o menos sol, sigue siendo lo de siempre. Tampoco me voy a poner con la ridiculez de hacer el listado de deseos y objetivos para este año, abriendo la lista con una dieta o inscribirme en un gimnasio para mantener la forma física, este año creo que simplemente me dedicaré a cumplir con metas que sean más reales, como disfrutar del día a día, de mi familia, de mi niño, de mis amigos.

No quiero quemarme nuevamente y caer en otra depresión por cosas que no puedo controlar o asumir, procuraré hacer las cosas a mi ritmo que para algunos es lento, me concentrare en los detalles para alcanzar los objetivos que se me vayan presentando (y que deba de listas anteriores), con éxito y sin chapuzas.

Ayudaré a quien lo necesite si humanamente puedo, para todo lo demás, lo lamento mucho, esta que esta aquí ya esta en una edad muy bonita para echarla a perder y me niego a seguir jodiéndome y jodiendo a los míos.

FELIZ AÑO NUEVO!!! les deseo a todos, con mucho cariño, muchas ganas de ser feliz y de hacer feliz a quienes me rodean (o me siguen por este rincón del mundo).

¿Por qué no hablo de política?

La gran pregunta que me hacen algunos amigos, conocidos y uno más que otro por allí. Este va a ser un escrito pequeño, no necesito extenderme mucho.

Primero: Vengo de un país que no se entiende, uno de los más ricos del mundo, con todo para ser una potencia, y esta en las ultimas. La otrora tierra de gracia, esta cada día peor, bajo una dictadura descarada, pobreza, delincuencia, inseguridad, un caos. En su momento yo opine, yo marché, yo voté, yo hice lo que creí correcto, yo hice las colas por medicinas en la farmacia, yo hice mis safaris en los mercados buscando artículos de primera necesidad.

Yo migre… tengo tiempo viviendo en estas tierras, que no me son ajenas, pues es la tierra de mis padres y abuelos, y se cuales son sus bondades y sus defectos.

Opinar o hablar de política en este momento, no me veo capaz, me cansé, puede que vean en ocasiones algún articulo, pero manteniendo siempre mi neutralidad. Hablar de mi tierra, me duele, aparte aquí no sabes quien es amigo o enemigo, tampoco tiene sentido buscar el bando. Opinar de la política local… NO… Tengo poco tiempo viviendo aquí, y aunque pueda ya ejercer una opinión, prefiero guardarme el veredicto en mi cabeza y recurrir al sabio consejo de mi abuelo:

«Para mantener las relaciones, es mejor no conversar de política, religión y de quien tiene el mejor caballo» . A mi me gustan los amigos que tengo, son de lo más variado, los hay de todo género, tamaño, edad, color, credo y afiliación política, me llevo muy bien con ellos y quiero que siga así.

AFGANISTAN, UN FEO REFLEJO DE UN MONSTRUO MÁS GRANDE

Hace unos pocos meses nos enteramos que después de 20 años de conflicto lo que pensábamos que estaba mas o menos bien, en realidad está y estará más jodido que nunca. Hablo de Afganistán y sus mujeres, a quienes le dieron una visión de un futuro en sus manos solo para dejarles en la empalizada, sin recursos para defenderse del terrible Goliat de la ignorancia fundamentalista.

En mi familia tenemos la suerte de ser mayoría femenina, con educación, profesión e independencia, todo trabajado de generación en generación por nuestras abuelas y madres que en muchos casos han tenido que arrimar el hombro y dejar a un lado el rol impuesto por las épocas de “amas de casa” y participar como miembro activo de la sociedad para traer un sustento a casa de forma digna.

Yo hago memoria y desde los 70’s hasta el sol de hoy ha sido mucho lo que el mundo occidental ha logrado en derechos sociales y de género, se ha avanzado mucho en el rol de la mujer dentro de la actividad social, política, empresarial y también de protección para ellas y sus hijos, pero aun hay que pulir mucho y estamos en un momento frágil donde todo puede irse al vertedero si no cuidamos ciertas tendencias “fundamentalistas” que están presentes entre nosotros, porque arrastramos viejos estereotipos de patriarcado donde la igualdad no es posible y el equilibrio esta en cumplir formulas ya obsoletas.

Yo pienso en lo vulnerables que están y me parte el alma, pero también me preocupa porque no es un caso aislado, ubicado en un puntico del mapa, el fundamentalismo tiene muchas caras y no está unida a una religión, pero si a una idea: el someter a otro para prevalecer, el eterno concepto de “Ganar/Perder”, donde los iguales no son posibles y el “Ganar/Ganar” no es viable porque eso significa pensar en los demás y no en uno solo.

Como verán, soy del partido “Ganar/Ganar”, eso de cuéntame a donde quieres ir, te cuento yo a donde quiero también y buscamos la manera de que todos logremos llegar sin pisar a nadie y sin dejar una estela de destrucción en el camino… Fácil no es, mi dolor es ver como se pierde talento y vidas por tanto egoísmo disfrazado de verdad fundamental. Miedo me da saber que ese egoísmo tiene mil caras y es tan virulento, silente y mortal, se desplaza muy rápido y no esta solo en un puntico del mapa, pues, hace unos meses era Afganistán, hace unos años fue Egipto, Siria y Líbano, hace décadas era Bosnia y Sarajevo, ayer Europa del Este y Centro América, mañana puede ser… (Piensen un poco)

Mascarillas para rato

Antes eran un articulo de uso ocasional y bastante especifico en algunas profesiones, eventualmente cuando tenias que hacer una limpieza al horno de tu casa, o limpiar el cuarto de tu hijo adolescente, pero las mascarillas en verdad no eran algo muy común. Comenzamos a usarlas hace dos años con el Covid19, creíamos que una vez vacunados llegaría el momento dejarlas en el cajón y usarles solo cuando nos diera un resfriado por solidaridad con los vecinos, pero no. Llego la vacuna y aun la usamos, nos dieron la pauta completa y la seguimos usando, vamos a por la tercera dosis y una versión 5.0 del virus y al paso que vamos, ya es hora de resignarnos, la usaremos y la usaremos por muchos, muchos años más.

Yo renuncié al maquillaje, me resigne a sofocarme en verano, me siento desnuda cuando no la utilizo, siento que me desmeleno cuando me subo al coche y pongo el aire acondicionado y aprendí a reconocer a la gente viéndole a los ojos.

Incluso ya tengo dominado la conversación a pestañazos…

Lo dicho, la mascarilla llegó para quedarse y va a ser difícil que podamos estar sin ella por mucho mucho tiempo… Así que dejen la tontearía, vacúnense cuantas veces sea necesario y usen bien este artilugio, hablen más alto si es necesario.

NO SOMOS NADA, LA NATURALEZA NOS RECUERDA LO PEQUEÑOS QUE SOMOS

Desde hace semanas el “Cumbre Vieja” en la isla de La Palma, nos tiene absortos con el espectáculo de su actividad, nos debatimos entre el espectáculo de ver a la naturaleza en acción y el horror de lo que se ha perdido y se seguirá perdiendo mientras esto siga activo.

Son estos momentos donde la naturaleza nos recuerda lo pequeños y frágiles que realmente somos, lo enorme y poderosa que puede llegar a ser, que formamos parte de ella y que con o sin nosotros, ella seguirá adelante.

Me resulta una reflexión vacía ya, un conjunto de frases hechas para salir adelante en una reunión y no quedar como un aburrido florero, pero… ¿Cuánto más deberá suceder para que cambiemos nuestra manera de llevar las cosas? ¿es tan difícil imaginar que formamos parte de un todo y que no somos los amos del mundo? ¿Es necesario que se quemen continentes enteros (Australia), bosques milenarios (Estados Unidos), el mar se trague ciudades enteras, o que nos cambien el tamaño de un trozo de tierra para reaccionar y cambiar?

Para la naturaleza, me parece, nos convertimos en una molesta infección, ella sigue, nosotros como todos los virus, ya nos llegará nuestro momento y nos agotaremos, desapareceremos y ya verá cómo se recupera, lo hará del carajo, estará estupenda y sin nosotros…

Asqueada de las Redes Sociales

A ver, desde que las crearon soy de las primeras en sumarme a la tendencia y explorarlas, consumirlas y disfrutarlas; con ellas logre conectar con personas a quienes les perdí la pista en mi infancia y mi adolescencia; la verdad es que no niego que pueden ser una excelente manera de mantenerme al día con lo que sucede a mis conocidos y familia y que es un excelente canal para mantener contacto con personas en el mundo, pero, de un tiempo al presente, estoy sobresaturada de información, que por demás, resulta poco sustancial.

Solo en Facebook se más de lo que hacen los políticos, y de lo ultimo en juegos de video o en los canales privados de TV, que de lo que le pasa a mis amigos. Me resulta chocante entrar en él y no tener noticias sino recibir un tsunami de comerciales, memes y mensajes sin sentido, me saca de quicio que me pidan tantas suscripciones, afiliaciones, ofertas y denuncias, sin contar la cantidad ingesta de “chorradas” religiosas, superficiales…ni hablemos de las políticas, violentas y paranoicas…

Seré sincera, me conecto cada quince días y es como prender el TV y ver la novela, no importa cuantos capítulos has dejado de ver, sabes por donde van y cómo va la trama…ABURREN.

Estoy tentadísima en darme de baja temporal en Facebook y en Instagram para darme un respiro como hice con Twitter.

Otra es que, por seguridad, no puedes publicar mucho sobre ti, ni los tuyos, lo que nos lleva a ese inmenso mundo de los memes, que dicen mucho y poco a la vez. Ahora no se si mis amigos son fan de los nacionalistas, son de ultra izquierda o sufren una intoxicación por resina de tanto bricolaje publicado… Lo que si es seguro es que rondan los 400 kilos solo de comer todo lo que publican de cocina, y también dominan la meditación y son catedráticos de filosofía de tantas reflexiones publicadas…

Chicos perdón si tengo las redes abandonadas, me siento como un delfín en medio de una pesca por arrastre, que ve un agujerito por donde escurrirse y salvar el pellejito… si publico poco es porque no veo que decir, que me identifique, que pueda aportar y que pueda enriquecer sin morir ahogada en tanto plástico mediático.

Homenaje a los valientes de la información.

Hace unos años tuve el placer de trabajar con periodistas y la interesante oportunidad de ver como era su mundo, la verdad es que el gusto por escribir siempre ha estado presente, pero, desde que trabaje con ellos (ese equipo en particular) aprecio y valoro aun más el solo hecho de escribir, aunque cometa errores de ortografía y redacción.

Vengo de un país en el que, solo ser comunicador ya es un riesgo, pues si tienes algo de ética y mística, sientes la necesidad de contar la verdad y de dar al mundo a conocer las injusticias que te rodean, sin embargo, están allí al pie del cañón, contando lo que ven, informando de lo que pasa en ese pequeño pedazo del mundo. Es por ello que me da dolor ver, cada vez con más frecuencia el coste de su valor y de sus ansias de justicia, de humanidad, y de su cruzada por decir la verdad.

No soy periodista, y en este país no se me reconoce mi profesión tampoco (Diseñador Gráfico) ni con la experiencia acumulada de 25 años de trabajo, solo soy un humilde bachiller y sin embargo agradezco estar aquí (en la tierra de mis abuelos) y no en la zona de conflicto en la que se ha convertido mi tierra amada, agradezco la paz de mis días y sufro cuando escucho que un periodista muere a causa de su valor por buscar la verdad. Los dos últimos que engrosan la larga lista de caídos, son españoles y murieron en Burkina Faso, uno de ellos (capaz y los dos) hicieron un programa muy bueno sobre una de las tantas pesadillas que vivimos los venezolanos, y por la que muchos hemos tenido que salir de allí; me dio mucho sentimiento saber de su muerte, admiro mucho su trabajo y su valor al entrar en zonas tan riesgosas.

Pido perdón si no hablo de los míos directamente, y que no coloque nombres, digamos que por respeto a todos ellos, prefiero dejarles que se la curren y busquen quienes son y den nombres si saben de ellos y de tantos otros que han caído en acción, como soldados, como héroes, como buscadores de justicia… Mis respetos a sus familias y a su recuerdo. Mis respetos a quienes usan como arma el lápiz, la cámara y el micrófono para buscar lo que no se puede lograr con balas y sangre.

Y hablando de tocados…

No se ustedes, pero llevo tiempo ya con la sensación de estar sentada sobre una bomba de tiempo, sin traje especial, y sin artificiero cerca. Resulta muy inquietante y hasta desagradable, salir a la calle y encontrar, cada vez con más frecuencia, a personas que se les va la pinza.

No soy la única que percibe la violencia contenida en la población, hablando seriamente, me preocupa como se esta agrietando la convivencia, como esta afectando todo lo que se esta aplicando para contener la pandemia, hoy se cumple un año de confinamiento y medidas restrictivas; desde mi punto de vista, aunque uno cumpla con lo que se pide (las normas básicas de convivencia, las distancias de seguridad, la mascarilla, los aforos, el gel) hay algo que no se ha tomado en cuenta y ha causado mella en todos.

Sin ir muy lejos y sin florituras, hay quien entra en pánico por estar a tu lado, aunque guardes más distancia de la mínima. Caminas por la calle y ves a la gente triste, asustada, ansiosa, poco tolerante, e incluso xenófoba (el acento del que tiene al lado es diferente al suyo, escuchas palabras de desprecio, ni hablemos si de colores o de rasgos).

Se está perdiendo el respeto, la tolerancia y la educación. No digo que no debamos reclamar a quienes no cumplen con las normas, pero no se puede ir por la vida paranoico con una cinta métrica en una mano midiendo la distancia, con un espray de gel hidroalcohólico en la otra mano rociando a todo aquel que te cruzas por la calle.

La gente que es diferente, es solo eso, diferente, no un foco de infección y de maldad, no hace falta los amuletos para repeler malos espíritus, ni cargar el santoral a cuestas para ir al automercado o al banco.

Seamos conscientes que esto no se acaba aun; vamos a tener que convivir, al menos un año más, con lo que no nos gusta, incluso, es posible que algunas de estas cosas sean permanentes…

A los que aun mantenemos la cordura, solo me queda pedirles que tengan paciencia y resiliencia. A los que se les va la pinza o les falta una patata para el kilo, que busquen ayuda porque amargarse no sirve de nada y ponerse violento tampoco.

Y a los negacionistas… Que Dios les cuide, porque esto no es cuento y no se puede tapar el sol con un dedo.

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