ROMPIENDO TABUES: PEDIR AYUDA ES DE VALIENTES

No hay nada más ridículo que un secreto a voces, yo aun me sorprendo cuando se habla de ciertas ramas médicas y el miedo que da socialmente a decir que tú les visitas, hablo de visitar a un Psicólogo o un Psiquiatra, son ramas médicas como cualquier otra que trabajan una parte de nuestro organismo que se enferma y se cura igual que lo demás.

Entre 2019 y 2021 el número de personas con depresión, sensación de soledad, miedo, aislamiento, etc. se ha disparado, no es para menos.  Estamos pasando por épocas duras, nos cambiaron nuestros hábitos y aceleramos el aislamiento social, si a eso le sumamos, el estigma ridículo de pensar que si buscas ayuda psicológica es que estas LOCO, para muchos algo peor que tener el COVID…mal vamos.

A mi no me da ni miedo, ni vergüenza admitir, que tengo depresión, que sufría ataques de pánico y que hago este blog en parte, por terapia, en parte por diversión y en parte por ejercitar una parte de mí que ahora ya no trabajo como antes. Como todos en este mundo, tengo mis manías, fobias, traumas y toques de genio del mal… visitaba al psicólogo ocasionalmente y a raíz de un evento muy traumático, un psiquiatra, no por ello vivo en un manicomio, no uso camisa de fuerzas, ni voy por la vida dopada, no alucino, ni digo que soy Josefina Bonaparte, cuando algo me da miedo no me paralizo, eso sí, soy lenta, me tomo mi tiempo para razonar, hace años que procuro no ser impulsiva.

Los psiquiatras y los psicólogos no son solo para los enfermos perdidos, todos en cierto grado y más en esta sociedad y momento sufrimos de algún tipo de problema, hablar con la familia y los amigos ayuda, pero, hay veces que eso no es suficiente y que justamente por estar conectados a ti en cierto modo no pueden ayudarte, es allí cuando recomiendo recurrir a este tipo de profesionales.

Muchos amigos me miraron feo en su momento cuando les comenté que tal vez ayudaba hablar con un especialista, ahora hasta lo agradecen. Admitir que necesitas ayuda profesional es de valientes, porque, el primer paso para salir de un hueco es admitir que estas en él (que tienes un problema) y que solo no puedes, si tu familia o amigos no te pueden ayudar (por afinidad, por estar en el mismo problema o por no saber que hacer) buscar ayuda es lo ideal.

  • Si te sientes solo aun en medio de una multitud, con gente amiga, con familia.
  • Si te sientes vacío y triste desde hace semanas.
  • Si tienes miedo y no te deja hacer vida normal.
  • Si perdiste interés en cosas que antes te encantaban y no tienes ánimos de buscar algo nuevo.
  • Si tienes un carácter explosivo y no sabes cómo llevarlo.
  • Si sientes que tu vida es una montaña rusa sin control.

Ante todo eso, y otras cosillas más que no te dejen ser feliz, ni estar en paz, buscaría ayuda, primero al medico de familia, para que te remita al profesional; si lo cuentas, no estas haciendo nada malo, por el contrario, estas ayudándote.

Para buscar ayuda solo se necesita, saber que algo no va bien, y tener el valor de contarlo al medico de cabecera… Es más común y menos terrible de lo que socialmente se cree, no importa el tabú, la vista de lo más valioso, es el verdadero tesoro, algo intangible pero esencial, créanme, si tu ser está en juego PIDE AYUDA… Tu vales una fortuna para quienes te tienen a tu lado… siempre hay alguien que te ama sin condiciones eso es un tesoro divino… Tu vales mucho y te queremos con NOS

AFGANISTAN, UN FEO REFLEJO DE UN MONSTRUO MÁS GRANDE

Hace unos pocos meses nos enteramos que después de 20 años de conflicto lo que pensábamos que estaba mas o menos bien, en realidad está y estará más jodido que nunca. Hablo de Afganistán y sus mujeres, a quienes le dieron una visión de un futuro en sus manos solo para dejarles en la empalizada, sin recursos para defenderse del terrible Goliat de la ignorancia fundamentalista.

En mi familia tenemos la suerte de ser mayoría femenina, con educación, profesión e independencia, todo trabajado de generación en generación por nuestras abuelas y madres que en muchos casos han tenido que arrimar el hombro y dejar a un lado el rol impuesto por las épocas de “amas de casa” y participar como miembro activo de la sociedad para traer un sustento a casa de forma digna.

Yo hago memoria y desde los 70’s hasta el sol de hoy ha sido mucho lo que el mundo occidental ha logrado en derechos sociales y de género, se ha avanzado mucho en el rol de la mujer dentro de la actividad social, política, empresarial y también de protección para ellas y sus hijos, pero aun hay que pulir mucho y estamos en un momento frágil donde todo puede irse al vertedero si no cuidamos ciertas tendencias “fundamentalistas” que están presentes entre nosotros, porque arrastramos viejos estereotipos de patriarcado donde la igualdad no es posible y el equilibrio esta en cumplir formulas ya obsoletas.

Yo pienso en lo vulnerables que están y me parte el alma, pero también me preocupa porque no es un caso aislado, ubicado en un puntico del mapa, el fundamentalismo tiene muchas caras y no está unida a una religión, pero si a una idea: el someter a otro para prevalecer, el eterno concepto de “Ganar/Perder”, donde los iguales no son posibles y el “Ganar/Ganar” no es viable porque eso significa pensar en los demás y no en uno solo.

Como verán, soy del partido “Ganar/Ganar”, eso de cuéntame a donde quieres ir, te cuento yo a donde quiero también y buscamos la manera de que todos logremos llegar sin pisar a nadie y sin dejar una estela de destrucción en el camino… Fácil no es, mi dolor es ver como se pierde talento y vidas por tanto egoísmo disfrazado de verdad fundamental. Miedo me da saber que ese egoísmo tiene mil caras y es tan virulento, silente y mortal, se desplaza muy rápido y no esta solo en un puntico del mapa, pues, hace unos meses era Afganistán, hace unos años fue Egipto, Siria y Líbano, hace décadas era Bosnia y Sarajevo, ayer Europa del Este y Centro América, mañana puede ser… (Piensen un poco)

OLOR A LEÑA, CASTAÑAS Y CANELA

Otoño, mi época favorita del año, cuando el paisaje (natural) comienza a cambiar de color y pasa del verde a todo un abanico de colores que van del verde al morado, pasando por los naranjas, amarillos y rojos; cuando caminas por el parque y el suelo deja de ser una alfombra de grama y cruje bajo tus pies por las hojas secas y las semillas que caen.

Cuando el fresco se abre paso al calor agobiante del verano y comienzas a vestir con capas como una cebollita, porque de un momento al otro o te ahogas de calor o te congelas…

Aun cuando vengo de un país tropical, con solo dos estaciones, es en esta época cuando los arboles allí cambiaban de follaje y llovían hojas por unas semanas solo para dar paso a un nuevo esplendor sin mayor cambio de temperatura, debo confesar que siempre me ha atraído esta estación y la disfruto mucho estando en un país con cuatro estaciones bien definidas, es una estación nostálgica en el buen y romántico sentido de la palabra.

El olor a leña en las chimeneas, las cocinas tradicionales, las hogueras para asar castañas, calabazas y boniatos, hacer dulces con manzanas y canela, el olor a clavo y nuez moscada en el chocolate o en el vino caliente.

Soy una nostálgica, romántica perdida, lo admito amo el OTOÑO…

Mascarillas para rato

Antes eran un articulo de uso ocasional y bastante especifico en algunas profesiones, eventualmente cuando tenias que hacer una limpieza al horno de tu casa, o limpiar el cuarto de tu hijo adolescente, pero las mascarillas en verdad no eran algo muy común. Comenzamos a usarlas hace dos años con el Covid19, creíamos que una vez vacunados llegaría el momento dejarlas en el cajón y usarles solo cuando nos diera un resfriado por solidaridad con los vecinos, pero no. Llego la vacuna y aun la usamos, nos dieron la pauta completa y la seguimos usando, vamos a por la tercera dosis y una versión 5.0 del virus y al paso que vamos, ya es hora de resignarnos, la usaremos y la usaremos por muchos, muchos años más.

Yo renuncié al maquillaje, me resigne a sofocarme en verano, me siento desnuda cuando no la utilizo, siento que me desmeleno cuando me subo al coche y pongo el aire acondicionado y aprendí a reconocer a la gente viéndole a los ojos.

Incluso ya tengo dominado la conversación a pestañazos…

Lo dicho, la mascarilla llegó para quedarse y va a ser difícil que podamos estar sin ella por mucho mucho tiempo… Así que dejen la tontearía, vacúnense cuantas veces sea necesario y usen bien este artilugio, hablen más alto si es necesario.

NO SOMOS NADA, LA NATURALEZA NOS RECUERDA LO PEQUEÑOS QUE SOMOS

Desde hace semanas el “Cumbre Vieja” en la isla de La Palma, nos tiene absortos con el espectáculo de su actividad, nos debatimos entre el espectáculo de ver a la naturaleza en acción y el horror de lo que se ha perdido y se seguirá perdiendo mientras esto siga activo.

Son estos momentos donde la naturaleza nos recuerda lo pequeños y frágiles que realmente somos, lo enorme y poderosa que puede llegar a ser, que formamos parte de ella y que con o sin nosotros, ella seguirá adelante.

Me resulta una reflexión vacía ya, un conjunto de frases hechas para salir adelante en una reunión y no quedar como un aburrido florero, pero… ¿Cuánto más deberá suceder para que cambiemos nuestra manera de llevar las cosas? ¿es tan difícil imaginar que formamos parte de un todo y que no somos los amos del mundo? ¿Es necesario que se quemen continentes enteros (Australia), bosques milenarios (Estados Unidos), el mar se trague ciudades enteras, o que nos cambien el tamaño de un trozo de tierra para reaccionar y cambiar?

Para la naturaleza, me parece, nos convertimos en una molesta infección, ella sigue, nosotros como todos los virus, ya nos llegará nuestro momento y nos agotaremos, desapareceremos y ya verá cómo se recupera, lo hará del carajo, estará estupenda y sin nosotros…

REGRESANDO DE MI BAJA INVOLUNTARIA

Este es el mas corto y es el que va de ultimo en este lote de artículos, no prometo continuidad fluida porque depende de muchas cosas, entre ellas la razón de dejar el blog a un lado: ENCONTRÉ TRABAJO y permítanme decir que, aunque es un trabajo duro y con poco tiempo libre, estoy contenta y me perdonarán mi intermitencia, aun así continúo escribiendo porque es una estupenda terapia y porque en parte siento que aporto algo a los demás con mis ideas (locas o cuerdas)

Asqueada de las Redes Sociales

A ver, desde que las crearon soy de las primeras en sumarme a la tendencia y explorarlas, consumirlas y disfrutarlas; con ellas logre conectar con personas a quienes les perdí la pista en mi infancia y mi adolescencia; la verdad es que no niego que pueden ser una excelente manera de mantenerme al día con lo que sucede a mis conocidos y familia y que es un excelente canal para mantener contacto con personas en el mundo, pero, de un tiempo al presente, estoy sobresaturada de información, que por demás, resulta poco sustancial.

Solo en Facebook se más de lo que hacen los políticos, y de lo ultimo en juegos de video o en los canales privados de TV, que de lo que le pasa a mis amigos. Me resulta chocante entrar en él y no tener noticias sino recibir un tsunami de comerciales, memes y mensajes sin sentido, me saca de quicio que me pidan tantas suscripciones, afiliaciones, ofertas y denuncias, sin contar la cantidad ingesta de “chorradas” religiosas, superficiales…ni hablemos de las políticas, violentas y paranoicas…

Seré sincera, me conecto cada quince días y es como prender el TV y ver la novela, no importa cuantos capítulos has dejado de ver, sabes por donde van y cómo va la trama…ABURREN.

Estoy tentadísima en darme de baja temporal en Facebook y en Instagram para darme un respiro como hice con Twitter.

Otra es que, por seguridad, no puedes publicar mucho sobre ti, ni los tuyos, lo que nos lleva a ese inmenso mundo de los memes, que dicen mucho y poco a la vez. Ahora no se si mis amigos son fan de los nacionalistas, son de ultra izquierda o sufren una intoxicación por resina de tanto bricolaje publicado… Lo que si es seguro es que rondan los 400 kilos solo de comer todo lo que publican de cocina, y también dominan la meditación y son catedráticos de filosofía de tantas reflexiones publicadas…

Chicos perdón si tengo las redes abandonadas, me siento como un delfín en medio de una pesca por arrastre, que ve un agujerito por donde escurrirse y salvar el pellejito… si publico poco es porque no veo que decir, que me identifique, que pueda aportar y que pueda enriquecer sin morir ahogada en tanto plástico mediático.

Homenaje a los valientes de la información.

Hace unos años tuve el placer de trabajar con periodistas y la interesante oportunidad de ver como era su mundo, la verdad es que el gusto por escribir siempre ha estado presente, pero, desde que trabaje con ellos (ese equipo en particular) aprecio y valoro aun más el solo hecho de escribir, aunque cometa errores de ortografía y redacción.

Vengo de un país en el que, solo ser comunicador ya es un riesgo, pues si tienes algo de ética y mística, sientes la necesidad de contar la verdad y de dar al mundo a conocer las injusticias que te rodean, sin embargo, están allí al pie del cañón, contando lo que ven, informando de lo que pasa en ese pequeño pedazo del mundo. Es por ello que me da dolor ver, cada vez con más frecuencia el coste de su valor y de sus ansias de justicia, de humanidad, y de su cruzada por decir la verdad.

No soy periodista, y en este país no se me reconoce mi profesión tampoco (Diseñador Gráfico) ni con la experiencia acumulada de 25 años de trabajo, solo soy un humilde bachiller y sin embargo agradezco estar aquí (en la tierra de mis abuelos) y no en la zona de conflicto en la que se ha convertido mi tierra amada, agradezco la paz de mis días y sufro cuando escucho que un periodista muere a causa de su valor por buscar la verdad. Los dos últimos que engrosan la larga lista de caídos, son españoles y murieron en Burkina Faso, uno de ellos (capaz y los dos) hicieron un programa muy bueno sobre una de las tantas pesadillas que vivimos los venezolanos, y por la que muchos hemos tenido que salir de allí; me dio mucho sentimiento saber de su muerte, admiro mucho su trabajo y su valor al entrar en zonas tan riesgosas.

Pido perdón si no hablo de los míos directamente, y que no coloque nombres, digamos que por respeto a todos ellos, prefiero dejarles que se la curren y busquen quienes son y den nombres si saben de ellos y de tantos otros que han caído en acción, como soldados, como héroes, como buscadores de justicia… Mis respetos a sus familias y a su recuerdo. Mis respetos a quienes usan como arma el lápiz, la cámara y el micrófono para buscar lo que no se puede lograr con balas y sangre.

Televisión vacía

Si tienes tiempo libre y no quieres ocuparlo en un buen libro o en otras actividades, ya sea por simple flojera, no que queda más remedio que caer el en televisor, es lo más cómodo, pero de unos años al presente dista mucho de ser educativo y sano entretenimiento; salvo programas muy puntuales donde si se hace un esfuerzo por entretener, informar y educar todo a la vez, lo que resalta es la gran cantidad de canales que lo único que emiten es una patética imagen de lo que somos como sociedad.

No es la primera vez que toco el tema, siempre me ha llamado la atención que los programas de mayor ranking sean aquellos que exponen una flácida imagen de lo que somos, y en vez de destacar nuestras autenticas fortalezas, le damos más valor a aquello que deberíamos considerar descartable.

Yo sigo preguntándome ¿cómo es posible que tenga fama y sea admirado alguien cuyo único atributo sea ser cabeza hueca, falso y cotilla? Para mí es un horror saber que los programas de mayor interés son aquellos donde se cuentan los trapos sucios, propios y de los demás ( la lista de incordios es infinitamente larga, no me voy a explayar en eso). Díganme los programas donde te meten en una isla o en una casa con otros diez, falsamente aislados pasando de cara al público las de Caín, para que sea un todos contra todos y luego se reclamen por ser infieles, horteras y traidores.

Ahora está de moda la gente que se junta para ver si hacen pareja, vamos, ¡¡¡que llega cada espécimen que no deja duda alguna del porque está solo en el mundo y lo juntas con otro de igual carga magnética… y Olé!!!

Lo que nos están vendiendo es a ser vacíos, superficiales, falsos y poco éticos, nos están adiestrando para ser así, porque según ellos es lo ideal, lo correcto… ¿Eso es lo que debe aprender nuestra juventud?, ¿Eso es lo que aprendieron nuestros ancianos y por eso lo disfrutan tanto? Porque la franja de hora en la que emiten estos programas es la más sensible, es la que ve el grupo más vulnerable (abuelos y niños) ¿Debemos ser tontos y sumisos? Si eso nos venden, ¿Por qué luego exigen que seamos emprendedores, dinámicos y geniales?

Hay canales que hacen un esfuerzo por aliviar esta tendencia y lanzan programas que buscan estimular algo más allá de la miseria mental, sin embargo, no es suficiente, no son mayoría… Si a todo le hacen retransmisión, por qué en esa franja de horario “muerto comercialmente” pero importante como sociedad.

Otra, y ya para cerrar mi queja, ¿cómo es posible que los canales infantiles tengan tanta publicidad? Si son canales infantiles debemos educar en valores, en información útil para el futuro, no en crear consumidores patológicos y sin control… Siete minutos de publicidad entre bloques de treinta minutos de programa, no es educación, es adiestramiento y aparte está orientado a géneros muy concretos (niños o niñas) con actitudes muy concretas: consumo y belleza para niñas, violencia y acción para niños, publicidad orientada a productos educativos, entretenimiento familiar y productos sin género (para todos) no supera el minuto en ese lote de siete y son expuestas en franjas de horario de poco ranking.

No me extraña que debas recurrir a la TV de pago o a plataformas como Netflix, si quieres entretenimiento de calidad y sin publicidad, no lo vas a encontrar en la TV abierta.

Y hablando de tocados…

No se ustedes, pero llevo tiempo ya con la sensación de estar sentada sobre una bomba de tiempo, sin traje especial, y sin artificiero cerca. Resulta muy inquietante y hasta desagradable, salir a la calle y encontrar, cada vez con más frecuencia, a personas que se les va la pinza.

No soy la única que percibe la violencia contenida en la población, hablando seriamente, me preocupa como se esta agrietando la convivencia, como esta afectando todo lo que se esta aplicando para contener la pandemia, hoy se cumple un año de confinamiento y medidas restrictivas; desde mi punto de vista, aunque uno cumpla con lo que se pide (las normas básicas de convivencia, las distancias de seguridad, la mascarilla, los aforos, el gel) hay algo que no se ha tomado en cuenta y ha causado mella en todos.

Sin ir muy lejos y sin florituras, hay quien entra en pánico por estar a tu lado, aunque guardes más distancia de la mínima. Caminas por la calle y ves a la gente triste, asustada, ansiosa, poco tolerante, e incluso xenófoba (el acento del que tiene al lado es diferente al suyo, escuchas palabras de desprecio, ni hablemos si de colores o de rasgos).

Se está perdiendo el respeto, la tolerancia y la educación. No digo que no debamos reclamar a quienes no cumplen con las normas, pero no se puede ir por la vida paranoico con una cinta métrica en una mano midiendo la distancia, con un espray de gel hidroalcohólico en la otra mano rociando a todo aquel que te cruzas por la calle.

La gente que es diferente, es solo eso, diferente, no un foco de infección y de maldad, no hace falta los amuletos para repeler malos espíritus, ni cargar el santoral a cuestas para ir al automercado o al banco.

Seamos conscientes que esto no se acaba aun; vamos a tener que convivir, al menos un año más, con lo que no nos gusta, incluso, es posible que algunas de estas cosas sean permanentes…

A los que aun mantenemos la cordura, solo me queda pedirles que tengan paciencia y resiliencia. A los que se les va la pinza o les falta una patata para el kilo, que busquen ayuda porque amargarse no sirve de nada y ponerse violento tampoco.

Y a los negacionistas… Que Dios les cuide, porque esto no es cuento y no se puede tapar el sol con un dedo.

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