Las caras del amor

De este poderoso señor se ha hablado mucho, y aun así nos quedamos cortos describendole, ensalzando su poder y quien sabe que más.

Este sentimiento tan vital para todos, es tan complejo y poderoso, tan enorme y tan magnífico que nunca habrá suficiente para describirles, sin embargo en sus infinitas caras, hemos decidido limitar nuestro reconocimiento a solo unas pocas. Quizás el único que si esta bien enfocado es el «amor de madre», ese que al nacer, trastoca todo tu mundo y no te importa nada sino su bienestar.

Yo hace tiempo que veo a este sentimiento desde una perspectiva diferente, espero que correcta y más amplia. Atrás deje ya el concepto de amor romántico, ese de buscar tu media naranja, tu príncipe azul y la historia del felices por siempre, ese que según y cantan los poetas, es el que mueve al mundo, el que da razones a la vida.

Nunca entendí del todo el concepto de amor a la patria, ni el amor al deporte, ni a los estudios, no soy vegana, ni planet power y al dinero… es un mal necesario, pero no es amor.

Para mi el amor es (disculpen si resulto ridícula) estar consciente que vives, que puedes hacer feliz a los demás con tu sola presencia, que todos los días hay un claridad y una oscuridad que puedes ver, vivir y sentir.

Amor es, dar los buenos días al reflejo de tu espejo y estar tranquilo con él, es saludar a tus mascotas y salir con ellas a pasear, es compartir con ellas tus momentos difíciles , porque ¿quién te saluda primero cuando llegas cansado del trabajo?.

Amor es, tener amigos que sin importar lo lejos que están te mandan un guiño en el móvil para saludar, o te dan un abrazo porque intuyen que estas triste.

Amor es, ayudar a un desconocido que ves en apuros y que no te cuesta nada preguntar, si tu puedes arrimar el hombro para que este mejor.

Amor es, hacer bien tu trabajo, respetarte, respetar y hacer valer los derechos sin violencia.

Amor es sentir paz y disfrutar de las cosas simples y hermosas que se presentan en la vida (la brisa fresca en un día caluroso, las flores silvestres en tu paseo, el saludo amable del vecino, el jolgorio de tu hijo al buscarle al colegio, un chocolate caliente en una tarde de lluvia, la tranquilidad de una tarde en la playa con tu familia)

Amor es el pensar en ti y en los demás con miras a un futuro mejor, es perdonar sin olvidar, dispuesto a aprender de los aciertos y errores propios y ajenos. Es dejar a un lado lo que hace daño, sin rencores ni venganzas, aceptando que hay personas y situaciones que son mejor dejarles seguir su camino, pero sin ti.

Uno no debería sufrir, ni morir, ni matar por amor, eso se hace cuando hay mentira, rencor, miedo, orgullo, egoísmo, codicia… no amor

Uno nace con amor, no necesariamente del amor, uno aprende a reconocerlo a lo largo de la vida y es más fuerte cuando lo alojas en ti y eres el primero en amarte como persona, conociendo tus derechos, aceptando quien eres y buscando ser mejor cada día. Amor es educación, es visión de un futuro como individuo y consciente de que hay otros como tu alrededor, que solos podemos con muchas cosas pero juntos podemos con muchas más.

No es fácil describir el amor, es muy grande, complejo y con muchas caras, olores, colores, texturas, luces y sombras, no es algo tangible, sin embargo te hace feliz y muchas veces esta en algo tan pequeño como un grano de arena…

¿Por qué no hablo de política?

La gran pregunta que me hacen algunos amigos, conocidos y uno más que otro por allí. Este va a ser un escrito pequeño, no necesito extenderme mucho.

Primero: Vengo de un país que no se entiende, uno de los más ricos del mundo, con todo para ser una potencia, y esta en las ultimas. La otrora tierra de gracia, esta cada día peor, bajo una dictadura descarada, pobreza, delincuencia, inseguridad, un caos. En su momento yo opine, yo marché, yo voté, yo hice lo que creí correcto, yo hice las colas por medicinas en la farmacia, yo hice mis safaris en los mercados buscando artículos de primera necesidad.

Yo migre… tengo tiempo viviendo en estas tierras, que no me son ajenas, pues es la tierra de mis padres y abuelos, y se cuales son sus bondades y sus defectos.

Opinar o hablar de política en este momento, no me veo capaz, me cansé, puede que vean en ocasiones algún articulo, pero manteniendo siempre mi neutralidad. Hablar de mi tierra, me duele, aparte aquí no sabes quien es amigo o enemigo, tampoco tiene sentido buscar el bando. Opinar de la política local… NO… Tengo poco tiempo viviendo aquí, y aunque pueda ya ejercer una opinión, prefiero guardarme el veredicto en mi cabeza y recurrir al sabio consejo de mi abuelo:

«Para mantener las relaciones, es mejor no conversar de política, religión y de quien tiene el mejor caballo» . A mi me gustan los amigos que tengo, son de lo más variado, los hay de todo género, tamaño, edad, color, credo y afiliación política, me llevo muy bien con ellos y quiero que siga así.

AFGANISTAN, UN FEO REFLEJO DE UN MONSTRUO MÁS GRANDE

Hace unos pocos meses nos enteramos que después de 20 años de conflicto lo que pensábamos que estaba mas o menos bien, en realidad está y estará más jodido que nunca. Hablo de Afganistán y sus mujeres, a quienes le dieron una visión de un futuro en sus manos solo para dejarles en la empalizada, sin recursos para defenderse del terrible Goliat de la ignorancia fundamentalista.

En mi familia tenemos la suerte de ser mayoría femenina, con educación, profesión e independencia, todo trabajado de generación en generación por nuestras abuelas y madres que en muchos casos han tenido que arrimar el hombro y dejar a un lado el rol impuesto por las épocas de “amas de casa” y participar como miembro activo de la sociedad para traer un sustento a casa de forma digna.

Yo hago memoria y desde los 70’s hasta el sol de hoy ha sido mucho lo que el mundo occidental ha logrado en derechos sociales y de género, se ha avanzado mucho en el rol de la mujer dentro de la actividad social, política, empresarial y también de protección para ellas y sus hijos, pero aun hay que pulir mucho y estamos en un momento frágil donde todo puede irse al vertedero si no cuidamos ciertas tendencias “fundamentalistas” que están presentes entre nosotros, porque arrastramos viejos estereotipos de patriarcado donde la igualdad no es posible y el equilibrio esta en cumplir formulas ya obsoletas.

Yo pienso en lo vulnerables que están y me parte el alma, pero también me preocupa porque no es un caso aislado, ubicado en un puntico del mapa, el fundamentalismo tiene muchas caras y no está unida a una religión, pero si a una idea: el someter a otro para prevalecer, el eterno concepto de “Ganar/Perder”, donde los iguales no son posibles y el “Ganar/Ganar” no es viable porque eso significa pensar en los demás y no en uno solo.

Como verán, soy del partido “Ganar/Ganar”, eso de cuéntame a donde quieres ir, te cuento yo a donde quiero también y buscamos la manera de que todos logremos llegar sin pisar a nadie y sin dejar una estela de destrucción en el camino… Fácil no es, mi dolor es ver como se pierde talento y vidas por tanto egoísmo disfrazado de verdad fundamental. Miedo me da saber que ese egoísmo tiene mil caras y es tan virulento, silente y mortal, se desplaza muy rápido y no esta solo en un puntico del mapa, pues, hace unos meses era Afganistán, hace unos años fue Egipto, Siria y Líbano, hace décadas era Bosnia y Sarajevo, ayer Europa del Este y Centro América, mañana puede ser… (Piensen un poco)

OLOR A LEÑA, CASTAÑAS Y CANELA

Otoño, mi época favorita del año, cuando el paisaje (natural) comienza a cambiar de color y pasa del verde a todo un abanico de colores que van del verde al morado, pasando por los naranjas, amarillos y rojos; cuando caminas por el parque y el suelo deja de ser una alfombra de grama y cruje bajo tus pies por las hojas secas y las semillas que caen.

Cuando el fresco se abre paso al calor agobiante del verano y comienzas a vestir con capas como una cebollita, porque de un momento al otro o te ahogas de calor o te congelas…

Aun cuando vengo de un país tropical, con solo dos estaciones, es en esta época cuando los arboles allí cambiaban de follaje y llovían hojas por unas semanas solo para dar paso a un nuevo esplendor sin mayor cambio de temperatura, debo confesar que siempre me ha atraído esta estación y la disfruto mucho estando en un país con cuatro estaciones bien definidas, es una estación nostálgica en el buen y romántico sentido de la palabra.

El olor a leña en las chimeneas, las cocinas tradicionales, las hogueras para asar castañas, calabazas y boniatos, hacer dulces con manzanas y canela, el olor a clavo y nuez moscada en el chocolate o en el vino caliente.

Soy una nostálgica, romántica perdida, lo admito amo el OTOÑO…

REGRESANDO DE MI BAJA INVOLUNTARIA

Este es el mas corto y es el que va de ultimo en este lote de artículos, no prometo continuidad fluida porque depende de muchas cosas, entre ellas la razón de dejar el blog a un lado: ENCONTRÉ TRABAJO y permítanme decir que, aunque es un trabajo duro y con poco tiempo libre, estoy contenta y me perdonarán mi intermitencia, aun así continúo escribiendo porque es una estupenda terapia y porque en parte siento que aporto algo a los demás con mis ideas (locas o cuerdas)

Mapa de maravillas

«Vienen tiempos interesantes» dicen los chinos cuando el futuro es revuelto, oscuro y tormentoso, pero, las cosas pasan por algo y hay que aprender de ello.

De china no solo viene esta pandemia que nos trae a todos de cabeza, también un llamado de atención por lo que le hacemos a nuestro entorno, y también una lección de disciplina y conciencia grupal, de esto último (disciplina y consciencia grupal) aun nos falta mucho por asimilar. Si hacemos un resumen, este virus no es el único culpable de la debacle que se nos cierne, es solo quien nos ha quitado la venda de los ojos y ha expuesto nuestras debilidades y nuestros descuidos como sociedad.

Sin entrar en detalles por los cuales puedo ser catalogada de anarquista y quemada como una bruja por hereje, desviaré mis argumentos a horizontes menos violentos y más optimistas, pues, pese a que el 2020 ha sido una mierda, aun se puede aprender mucho de él y sacarle partido a lo que te rodea, ayudando además a tus vecinos más cercanos.

Uno de los fuertes de España, donde vivo ahora, es el turismo, y el 2020 ha resultado un año demoledor para muchos, se ha reducido a mínimos insostenibles las visitas y el consumo; viajar esta complicado, el miedo y el riesgo al contagio es real. De los asiáticos debemos aprender y crearnos nuestro mapa de maravillas, aquí, en nuestras cercanías, visitar y redescubrir tu hogar.

Aunque suene a que debo cambiar de camello o dejar eso que me estoy fumando, todos, absolutamente todos vivimos en un rincón del mundo lleno de lugares desconocidos, hermosos, con magia, mucha historia y con gente que vive y quiere mostrar estas maravillas, pero que no puede hacer el suficiente ruido para ser visibles en el mapa sin ayuda.

Puedo dar un ejemplo, donde resido ahora: Galicia, es una comunidad autónoma bastante peculiar, ella esta llena de grandes tesoros y de una historia rica y variada, pero no es tan conocida, pues, aparte de su capital Santiago de Compostela es poco lo que se ha promocionado de ella con la fuerza que merece. No esta llena de grandes ciudades cosmopolitas como lo son Madrid o Barcelona, sin embargo, les cuento que esta caja de sorpresas guarda verdaderas maravillas, más allá de visitar al santo, y comer hasta caer sentados.

Galicia es un joyero con cuatro compartimientos fabulosos, cargados de una riqueza histórica que va desde los celtas, pasando por los romanos, los suevos y hasta nuestros días.

Sus capitales son tan diferentes como curiosas, cargadas de una fuerte identidad, festivales fabulosos y rincones interesantes en sus periferias que pueden visitar sin problemas con un coche.

Solo Ourense, tiene a menos de 45 minutos de la capital, no menos de cincuenta o sesenta lugares que ver, villas que conservan dignamente su pasado medieval, monasterios de los siglos XII, XIII y XIV escondidos en rincones increíbles, miradores que te quitan el aliento, viñedos emplazados en lugares que dan vértigo, una gastronomía abundante, variada y exquisita.

La lista sigue y se extiende, pero me desviaría del objetivo. Así que retomemos; pese a que soy alguien inquieta y curiosa, debo admitir que este tema de la pandemia me dejo el miedo en el cuerpo y que veo difícil que viaje más allá de Galicia al menos hasta que me logre poner la vacuna.

¿Se animan y me cuentan que tal sus tesoros cercanos?

Texto y Foto: Raquel Rodríguez Ferré

Te veo venir «Soledad»

Aunque la canción de Franco de Vita toca un tema diferente, y es una de mis favoritas, lo cierto es que la presencia de la dama que ostenta este nombre con tanta contundencia, está cada día más presente a todo nivel y no dejo de recordar el estribillo.

Esta señora es un miedo, de los grandes, de los más básicos de nuestra especie, y no hablo de perder el móvil, no llevar el atuendo perfecto, perderte la novela turca de la tarde, el programilla de chismes con aroma a fruta o el partido de la Champions… No; esta doña se las trae, ella solita ha hecho tanto o más daño que el mismísimo Covid y tiene tanta historia como nosotros en este mundo; es musa en infinidad de canciones, pinturas, esculturas, ni hablar de su protagonismo en múltiples obras literarias.

Se llama Soledad y no, no es una señora de edad avanzada, aunque hubo una época en que colocarles a las niñas nombres tan poco sutiles estuvo de moda (los hay peores, pero no vienen al caso hoy).

Si hablamos del COVID como lo que es, una enfermedad de cuidado, también deberíamos hablar de Soledad, un sentimiento y una circunstancia cada vez más fuerte, extensa y por qué no, PANDÉMICA, lo es, se le puede calificar de enfermedad y al igual que un virus, no discrimina edad, sexo, condición social o raza.

Ya llevan hablando de ella como algo preocupante desde hace años, pero siempre queda como algo lejano, algo que solo sufren los ancianos, los pueblos de la España vacía y los corazones rotos. Yo se lo que es tenerla cerca, a veces la agradeces, pero cuando se instala a vivir contigo y ser parte de tu día a día, te enfermas, la soledad viene acompañada de tristeza, y durante este año nos ha dado un duro ejemplo de su poder; a mi me hace falta mi familia, mis amigos y hasta mis vecinos. Puede que la tecnología ayude a mitigar su poder conectándonos y dándonos la posibilidad de vernos, pero el calor humano, el contacto, el compartir hace mucha falta, las conexiones, los lazos, el no tener miedo a la cercanía.

No saben cuánto ansío que llegue la vendita vacuna y poder dar fin a esta locura, para que el estribillo de la canción no sea tan agudo, que vuelva a ser simplemente nostálgico, un recuerdo, una canción…

Todos sabemos de alguien que esta solo, ¿por qué no llamarles y decirles que lo tienes presente, conversar un ratico con esa persona, hacer que no se sienta tan indefenso?, más en estos días tan sensibles, no digo visitarle o llevártelo a una feria (que no podemos) pero hay muchas maneras de hacerles sentir que no esta con esa señora tan fría, que hay esperanzas y que tiene compañía.

Un cuento de pelos…

Orson Welles hizo su debut en la radio con su versión transmitida del original literario de H. G. Wells «La guerra de los mundos» (1938) y sembró el pánico entre miles de oyentes, convencidos de que realmente se estaba produciendo una invasión de extraterrestres. Yo me acuerdo de él y del pánico que sembró entre su público, cada vez que barro mi casa.

¿Por qué?, pues por la masa de pelo de perro que sale de cada incursión con mi escoba o mi aspiradora. A ver, en un apartamento pequeño de 80m2 somos seis en casa, tres humanos y tres ejemplares del género Canis Domesticus, de diferente talla, color y pelo, mucho pelo.

Los tres son lo más noble y cariñoso que existe, nos hacen compañía y no dan guerra, pero, sueltan pelo, no tienen idea de la cantidad. Ese ritual de barrer se ejecuta a diario, incluso en dos o tres ocasiones, dependiendo de la época del año; y la cantidad de pelo que barro de cada cuarto da para rellenar un fardo más o menos grande.

Suena exagerado lo sé, pero quien tenga perros con mucho pelo sabrá de lo que hablo. Lo genial del día de hoy fue, concentrada en otras tareas, no barrí desde el viernes en la mañana, así que hoy en la mañana me dispuse a recoger el rastro capilar de mis peluches, la cantidad que saque era tan grande que podía pasar perfectamente por un ser, una masa amorfa, de color indefinido entre negro, caramelo, blanco y gris que volaba, etérea, cuando pasabas la escoba de los cuartos a la cocina.

En algún momento mientras buscaba la pala para recoger lo cosechado, me encontré a los tres perros mirando con curiosidad la enorme bola de pelo, se voltearon a verme como reprochando mi descuido por permitir que llegara a recolectar tal cantidad, se levantaron y se fueron, bordeando con cuidado aquel monstruo peludo…

Como me gustaría que supieran barrer, y poder hacer como el tío de aquel anuncio ecológico, regañando al perro para que conecte y empatice con el ambiente y con mis alergias.

Autor e Ilustración: Raquel Rodríguez F.

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