Mascarillas para rato

Antes eran un articulo de uso ocasional y bastante especifico en algunas profesiones, eventualmente cuando tenias que hacer una limpieza al horno de tu casa, o limpiar el cuarto de tu hijo adolescente, pero las mascarillas en verdad no eran algo muy común. Comenzamos a usarlas hace dos años con el Covid19, creíamos que una vez vacunados llegaría el momento dejarlas en el cajón y usarles solo cuando nos diera un resfriado por solidaridad con los vecinos, pero no. Llego la vacuna y aun la usamos, nos dieron la pauta completa y la seguimos usando, vamos a por la tercera dosis y una versión 5.0 del virus y al paso que vamos, ya es hora de resignarnos, la usaremos y la usaremos por muchos, muchos años más.

Yo renuncié al maquillaje, me resigne a sofocarme en verano, me siento desnuda cuando no la utilizo, siento que me desmeleno cuando me subo al coche y pongo el aire acondicionado y aprendí a reconocer a la gente viéndole a los ojos.

Incluso ya tengo dominado la conversación a pestañazos…

Lo dicho, la mascarilla llegó para quedarse y va a ser difícil que podamos estar sin ella por mucho mucho tiempo… Así que dejen la tontearía, vacúnense cuantas veces sea necesario y usen bien este artilugio, hablen más alto si es necesario.

Cuestión de Responsabilidad

Este va a ser un articulo muy corto, realmente es una reflexión y una propuesta. A medida que llegamos al final del año vemos con más animo la llegada de la vacuna y el final de esta etapa tan difícil, lo que no significa que podamos regresar a nuestra antigua realidad; muchas cosas han cambiado y pretender continuar donde lo dejamos (en marzo) es simplemente imposible.

Falta poco para que lleguen las navidades y el gobierno intenta buscar un alivio a los confinamientos y restricciones, honestamente no veo cómo, relajar ahora, no me parece prudente, no somos China o Japón, la disciplina, la conciencia de sociedad y la responsabilidad colectiva no se nos da muy bien a los occidentales, aunque la mayoría hacemos un esfuerzo enorme por cumplir con lo que se nos exige, siempre existe el grupito que se cree inmune, inmortal y casi divino, esos que son exageraciones o que a ellos no les va a pasar, esa minoría que por lo “general” (Siempre) patean la mesa y lo estropean todo con su “brillo”.

Si queremos tener unas navidades más o menos decentes en familia, mantener a la baja los números de contagio, hospitalizaciones y muertos, debemos poner todos de nuestra parte, usar las mascarillas, lavarnos las manos, y seguir con las directrices que nos han impuesto, son un incordio, pero funcionan.

¿Y el año que viene? pues, resistir y no enloquecer, esperar a saber las instrucciones para vacunarnos y vacunar a nuestros abuelos e hijos (No hacerlo, la verdad, no me resulta prudente). Yo incluso daría un paso más, y adoptaré a la mascarilla, como una prenda regular para cuando esté enferma, porque mis gripes y resfriados no tengo porque compartirlas con el resto de los mortales.

Simple cuestión de responsabilidad, no solo como individuo, también como miembro de una comunidad, en eso si emularé a los orientales, porque cuando están resfriados o enfermos y no pueden quedarse en casa, utilizan la mascarilla para minimizar el impacto, ellos no andan por allí a lo Hamlet preguntándose si se vacunan o no, se preguntan ¿hay vacuna? pues dame fecha y hora, que allí voy… ¿Quién me sigue?

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑